
Cómo cuidar a una persona con párkinson en casa
Autora: Dra. Alicia López de Ocáriz
directora médica de Cinfa
¿Qué es el párkinson y qué lo causa?
Como se describe en el tema “Párkinson: qué es, causas, síntomas y evolución”, el párkinson o enfermedad de Parkinson es un trastorno neurológico progresivo y degenerativo bastante común, sobre todo en la población mayor de 65 años. Aunque su gravedad dependerá de la fase en que la persona se encuentre, se manifiesta con síntomas característicos como temblores en las extremidades mientras se está en reposo, lentitud de movimientos, rigidez, equilibrio precario e inestabilidad en la postura, y en fases más avanzadas, problemas de comunicación y una mayor dependencia.
“Conforme avanza el trastorno, la persona con párkinson necesitará más ayuda en el día a día y la labor de cuidado puede comenzar a revestir mayor dificultad”.
¿Cómo cuidar a una persona mayor con párkinson?
Conforme avanza el trastorno y la medicación empieza a no controlar los síntomas o surgen otros nuevos, la persona con párkinson necesitará más ayuda en las actividades del día a día y la labor de cuidado puede comenzar a revestir mayor dificultad. En estas circunstancias, seguir las siguientes recomendaciones puede facilitarnos la rutina diaria y, sobre todo, aumentar la calidad de vida y la autonomía de nuestro familiar:
- Respiración y saliva. En los casos avanzados, intentaremos que nuestro familiar trague con regularidad -sobre todo, antes de hablar- para evitar que se le acumule en la boca. Igualmente, trataremos de que mantenga la cabeza en posición alta, lo que facilita que la colección de saliva se trague automáticamente. También podemos practicar ejercicios de fisioterapia respiratoria sencillos, como inflar globos o cantar.
- Higiene postural. Cuando se padece párkinson, es fundamental mantener dentro de lo posible una buena postura al dormir, comer, estar sentado o caminar. Por ejemplo, una posición erguida facilitará el tragado de saliva al que nos referíamos en el punto anterior. En el baño o el aseo, puede ser útil disponer de una silla o banqueta delante del lavabo o dentro de la bañera.
- A la hora de comer. En primer lugar, la paciencia es clave, por lo que conviene disponer para las comidas del tiempo suficiente para que la persona que cuidamos pueda alimentarse sin prisa. Tomar un sorbo de agua fría es un truco que puede ayudar a tragar mejor, ya que estimula el reflejo de la deglución.
Por otra parte, sobre todo en las fases avanzadas, elegiremos alimentos fáciles de masticar y tragar como huevos, verduras cocidas, fruta cortada o arroz. Podemos conocer más prácticas recomendadas para personas con dificultades en este ámbito en el tema “Consejos de alimentación para personas con disfagia o problemas al tragar”. - Estreñimiento. Se trata de un problema habitual en las personas con enfermedad de Párkinson, que le ayudaremos a combatir con una dieta rica en fibra, una hidratación adecuada -debe beber al menos un litro y medio de agua al día- y estableciendo una rutina para ir al baño. También realizar con ella ejercicios de contracción y relajación puede contribuir a fortalecer la musculatura de la zona.
- Ejercicio físico. Moverse de manera regular en la vida diaria es clave para la salud, y más en el caso de los pacientes de párkinson. Si esta enfermedad dificulta la práctica de actividad física, esta puede dividirse en sesiones cortas. También podemos incorporar algunos ejercicios a rutinas habituales como vestirse o bañarse. Podemos considerar también, en la medida de lo posible, asistir a sesiones de ejercicio adaptado, bien desde casa, bien en centros que ofrezcan este servicio.
- Movilidad:
- Temblores. Para intentar controlarlos, pediremos a la persona que cuidamos que efectúe movimientos rápidos con la mano, mientras mantiene el codo de la extremidad afectada firmemente apoyado contra el costado del cuerpo para mejorar su estabilidad.
- Coordinación motora. Podremos ayudar a nuestro familiar a mejorarla llevando a cabo con él o ella ejercicios de motricidad gruesa -por ejemplo, abrir y cerrar las manos, lavar los platos, colgar ropa…- y fina -aferrar objetos con pinzas, realizar manualidades, abrochar botones…-.
- Marcha. En el caso de que se dé una situación de bloqueo o congelación antes de empezar a caminar, la persona que cuidamos debe balancear el peso del cuerpo de izquierda a derecha, como llevando el ritmo de una melodía, y mantener en la mente el pensamiento de que va a salir corriendo hasta el momento de echar a andar. Por otra parte, sobre todo en las fases avanzadas, elegiremos alimentos fáciles de masticar y tragar como huevos, verduras cocidas, fruta cortada o arroz. Podemos conocer más prácticas recomendadas para personas con dificultades en este ámbito en el tema “Consejos de alimentación para personas con disfagia o problemas al tragar”.
Evitaremos las distracciones al caminar para que le sea más fácil concentrarse en mantener el equilibrio y en dar pasos grandes, ya que los pequeños son más inestables. También trataremos de que los giros sean amplios, ya que los cerrados pueden provocarle episodios de congelamiento o bloqueo, que suelen incrementarse en espacios reducidos. - Levantarse o sentarse. Las sillas con reposabrazos pueden facilitarle la tarea, así como mover las caderas hacia delante a la hora de incorporarse. Cuando lo haga, vigilaremos su postura con el fin de proteger su espalda.
- En caso de caída. Por muchas precauciones que tomemos, es imposible eliminar totalmente el riesgo de una caída. En caso de que suceda, es primordial mantener la calma y seguir los pasos que se detallan en el tema “Cómo actuar ante una caída”.
- Higiene del sueño. El párkinson puede dificultar el sueño, por lo que trataremos de evitar que nuestro familiar eche siestas durante el día y crearemos un entorno que facilite el descanso nocturno; por ejemplo, mantendremos el dormitorio oscuro, tranquilo, bien ventilado y con una temperatura ambiental confortable a lo largo de la noche-. Si es posible, puede resultar útil disponer de una cama articulada, que situaremos a una altura adecuada para que el acceso a ella sea más sencillo. El colchón debe ser firme y, si es posible, la ropa de cama ha de ser “resbaladiza” o satinada, ya que de este modo puede ayudar a la persona con párkinson a deslizarse mejor al acostarse o levantarse de la cama.
- Seguridad en el entorno doméstico. Con el fin de reducir el riesgo de caídas, es recomendable que retiremos de casa alfombras, muebles u otros obstáculos que puedan causar tropezones o caídas. Si hay escaleras, han de contar con una barandilla o pasamanos.
- Seguridad en el aseo. Tal y como se recomienda en el tema “Cómo adaptar el hogar para personas con movilidad reducida”, en el cuarto de baño, la puerta no debe tener cerrojo y ha de abrirse hacia fuera o ser corredera. El pavimento debe ser antideslizante y es preferible contar con un plato de ducha, también antideslizante, que con bañera. Para el aseo diario, usar una maquinilla de afeitar eléctrica o un cepillo de dientes eléctrico pueden facilitar el afeitado y la higiene bucal, respectivamente.
- Comunicación. Cuando existan dificultades en la conversación o en la expresión en general, intentaremos que nuestro familiar se mantenga en una postura relajada mientras habla y evitaremos que se vea obligado a hacerlo en lugares donde haya mucho ruido. También puede facilitarle la comunicación el pensar antes de hablar, respirar correctamente mientras lo hace, emitir frases cortas y concisas y leer en voz alta. En ocasiones, puede ser necesario recurrir a un terapeuta del habla y el lenguaje.
- Autonomía. Trataremos de contar con la persona con párkinson a la hora de establecer los plantes del día o en pequeñas decisiones, ofreciéndole opciones entre las que elegir cuando sea posible, aumentando de este modo su sensación de autonomía y, por tanto, su motivación. Por ejemplo, podemos pedirle que elija qué ropa va a ponerse, qué quiere para desayunar, qué productos y artículos se van a incluir en el carrito de la compra ese día o qué rumbo tomar durante el paseo diario. Además, siempre que pueda, le animaremos a vestirse sin ayuda, ya que esta rutina constituye un ejercicio excelente. Para ello, es recomendable esperar a que la primera dosis de la medicación haya hecho efecto.
- Ocio y vida social. Incluiremos en su día a día espacios para practicar sus aficiones y pasar tiempo con su familia y amistades; todo ello ayuda a evitar el aislamiento y promueve la estimulación cognitiva de manera natural. Sin salir de casa y en función de su movilidad, también podemos apoyar la estimulación cognitiva y disfrutar de ratos divertidos practicando juegos y actividades como las que se muestran en los temas “Juegos de habilidad física para moverse en casa”, “Juegos clásicos para personas mayores” o “Manualidades para hacer en casa con personas mayores”.
Fuentes:
- Parkinson’s Foundation. “10 consejos para ayudar a un ser querido con párkinson avanzado”.
- Laboratorios Cinfa. Cinfasalud. “Párkinson”. Autor: Asociación Navarra de Parkinson (ANAPAR).
- Federación Española de Párkinson.
- Asociación Párkinson Aragón.
- Clínica Universidad de Navarra.
- Sociedad Española del Sueño (SES).
- Clínica Universidad de Navarra.
- Instituto de Investigaciones del Sueño.
