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Echar una partida a las cartas o al dominó, jugar a las palabras encadenadas, al parchís o a la oca… Los juegos clásicos de siempre nos brindan una excelente oportunidad para generar espacios de ocio junto a la persona que cuidamos, quien, además de divertirse, podrá potenciar habilidades cognitivas como la memoria o la capacidad de asociación.

Además, mediante el juego, podemos involucrar también a los miembros más jóvenes de la casa en momentos de cuidado desde un punto de vista lúdico, de forma que disfruten de ese tiempo compartido con sus abuelos y abuelas.


A continuación, recopilamos algunos de los juegos más habituales:

  • Los naipes. El mus, la brisca, el chinchón, la guerra, el burro, el veintiuno… Las cartas son un juego de toda la vida que puede hacer sentirse como en casa a la persona que atendemos y que, a menudo, implica funciones de cálculo y la necesidad de desarrollar estrategias para poder ganar, con lo que estaremos ejercitando la mente de manera divertida. En algunas ocasiones, será necesario, antes de empezar a jugar, recordar las reglas del juego elegido.
  • Los juegos de mesa. De nuevo, las posibilidades son innumerables: la oca, el parchís, el ajedrez, las damas, el dominó… Se trata de elegir el que más guste a la persona cuidada y prepararse para disfrutar. Si queremos subir un poco el nivel de intensidad o dificultad, atrevámonos con el Trivial, el Monopoly, el Rummikub o las palabras cruzadas. 
  • Los puzles. Se trata de una actividad lúdica muy completa que permite potenciar la agilidad mental al tiempo que se mejora la motricidad de las manos. Esta opción de entretenimiento nos ofrece, además, la posibilidad de elegir el nivel de dificultad en función del número de piezas.
  • El veo-veo. La presencia de nietos o nietas nos brinda la oportunidad de recuperar este juego de la infancia, involucrando también a los más pequeños en momentos de juego con sus mayores. Ofrece, además, la ventaja de poder llevarse a cabo al aire libre y de no requerir ningún material.
  • Palabras encadenadas. En esta misma línea, podemos trabajar las capacidades del lenguaje, tanto de mayores como de pequeños, con este sencillo juego. El primer jugador citará una palabra, y el siguiente deberá responder con otra que comience por la sílaba final de aquella. Por ejemplo, enlazar “casa, salami, milagro, grosella…”. El objetivo es encadenar tantas palabras como sea posible sin que se nos agoten los recursos.
  • Cada oveja con su pareja. Esta actividad, cuyo objetivo es agrupar objetos aleatorios, puede ayudar a ejercitar la memoria, la capacidad de asociación y la coordinación visual y manual. Por ejemplo, podemos agrupar las cartas de una baraja según el palo; lápices, pinturas y rotuladores según el color; alimentos según su origen… Nuevamente, es un ejercicio cuyo nivel de dificultad puede adaptarse en función de la situación o capacidades de cada persona.

Fuentes:

  • Centro de Mayores Montesalud. 10 juegos de entretenimiento para adultos mayores.
  • Amavir Residencias para Mayores. 5 actividades de entretenimiento para personas mayores.

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