Equipamiento para facilitar cuidados: la cama articulada
¿Cuándo se utiliza una cama articulada?
Si la persona que cuidamos cuenta con movilidad reducida, esta circunstancia incrementa, a menudo, la complejidad de las tareas de cuidado. Por fortuna, existe en el mercado equipamiento específico que nos permite salvar muchos de los obstáculos que se nos pueden presentar en el día a día a la hora de atender a nuestro familiar.
¿Qué beneficios tiene dormir en una cama ortopédica?
Las camas articuladas y regulables -también llamadas ortopédicas o ergonómicas- son, sin duda, uno de los dispositivos que más pueden facilitar las labores de cuidado y aumentar la movilidad y comodidad de nuestro familiar -sobre todo cuando permanece encamado-. Son también idóneas para prevenir la formación de úlceras por presión y mejorar la circulación sanguínea, en el sentido de que facilitan los cambios posturales de la persona acostada y, además, al elevar o inclinar ciertas partes del cuerpo, como la cabeza o los pies, se pueden distribuir el peso de manera más uniforme y reducir la presión en áreas críticas. Por otra parte, dado que en muchos casos la propia persona puede manejar la cama sin ayuda, puede aumentar también su autonomía.
Como sabemos, las camas articuladas pueden ajustarse a distintas posiciones, lo que nos permitirá, además de encontrar la que resulte más confortable para nuestro familiar, regularlas de acuerdo con sus necesidades. Por ejemplo, podemos incorporar el respaldo cuando necesite comer o elevarla cuando necesitemos asearla, cambiarle el pañal o hacer la cama. Ello redundará, así mismo, en una mejor salud para nuestra espalda y, en general, de todas nuestras articulaciones.
“Podemos encontrar tanto modelos de camas articuladas eléctricas, cuyo uso requiere menos esfuerzo, como manuales, que se ajustan a través de mecanismos de manivela o palanca”.
¿Cuál es la mejor cama articulada? Factores a tener en cuenta al escogerla
En los comercios especializados, podemos encontrar tanto modelos eléctricos, cuyo uso requiere menos esfuerzo por parte de la persona cuidadora y que, incluso, pueden ser manejadas por la propia persona; como manuales, que se ajustan a través de mecanismos de manivela o palanca. Las opciones de ajuste de estas son más limitadas, pero su precio resulta más accesible.
También debemos tener en cuenta si, además de articulada, la cama es regulable, ya que este segundo tipo permite, además de cambiar la posición del respaldo u otros elementos de la cama, regular su altura, lo cual puede facilitar en gran medida las labores de cuidado.
Una vez hemos adquirido la cama, debemos seguir rigurosamente las instrucciones de montaje y uso del fabricante, así como leer con atención las advertencias de seguridad específicas. Ello permitirá su correcto funcionamiento, además de minimizar el riesgo de accidentes.
Al principio, usaremos con precaución los mandos de la cama y siempre nos aseguraremos de no forzar sus mecanismos de ajuste. En caso de duda, podemos consultar sus instrucciones de uso o bien contactar con el servicio técnico del fabricante.
¿Qué tipo de colchón es mejor para una cama articulada?
Elegiremos un colchón específico de firmeza media y cuyas dimensiones se ajusten al modelo de cama articulada que hayamos elegido. Si esta fuera mecánica, trataremos de que no sea demasiado pesado, para no dificultar su manejo. Para saber qué tipo de colchón resulta más adecuado para nuestro familiar -muelles, espuma, viscolástico, etc.-, podemos pedir asesoramiento a un profesional sanitario o a los responsables del comercio donde lo adquiramos.
Existen, asimismo, colchones de aire que cuentan con la ventaja añadida de poder cambiar su presión o firmeza, lo que los hace ideales para prevenir las escaras, algo especialmente importante para las personas que tienen dificultades para moverse o que pasan largos períodos en la cama. Algunos colchones antiescaras tienen, además, sensores que ajustan la presión según la actividad del usuario, lo que asegura un alivio constante de la presión.
También tenemos la opción de recurrir a cojines antiescaras que se utilizan para proporcionar protección adicional en áreas específicas del cuerpo, como el coxis o los talones, que son particularmente propensas a las úlceras por presión. Además, estos cojines antiescaras son portátiles y se pueden utilizar en sillas de ruedas, sillas regulares o cualquier superficie en la que la persona se siente.
¿Las camas articuladas necesitan mantenimiento? Recomendaciones de cuidado
Conforme vaya transcurriendo el tiempo, continuará siendo fundamental seguir las recomendaciones de mantenimiento y limpieza del fabricante y la realización de las inspecciones periódicas que este indique.
En general, debemos revisar y apretar los componentes de la cama, asegurarnos de que los mecanismos articulados permanezcan lubricados y comprobar el estado de los cables y las conexiones eléctricas. La limpieza debe realizarse de manera regular, utilizando desinfectantes que permitan eliminar gérmenes y bacterias, pero que no sean abrasivos para evitar dañar la superficie del dispositivo. Lo más conveniente, como decíamos, es seguir al pie de la letra las instrucciones de limpieza que suministre el fabricante.
Igualmente, para mantener en buen estado la cama articulada, hemos de cuidar de su superficie y evitar usar objetos con filo o puntiagudos que la puedan deteriorar. Asimismo, evitaremos exceder el peso máximo recomendado para la cama y, como comentábamos antes, elegiremos un colchón adecuado para el modelo concreto de cama. También es muy importante revestir el colchón con protectores y fundas lavables.
Por último, existe la posibilidad de complementar la cama articulada con otros equipamientos diseñados para facilitar la movilidad de nuestro familiar, aumentar su confort y facilitar sus cuidados, que iremos abordando más adelante.
Fuentes:
- Vidamayores.com. “Guía de cuidados de una cama articulada: consejos prácticos”
- Miresi.es. “¿Qué son las camas articuladas?”, por Alberto Cheli.

