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¿Es normal que una persona mayor se caiga?

A pesar de que es frecuente que las personas mayores se caigan más que las jóvenes, no es normal que una persona mayor se caiga. Una caída es sinónimo de que hay algo más, una causa que tenemos que buscar para intentar ponerle solución.

¿Cuáles son las consecuencias de una caída en una persona mayor?

Las caídas son uno de los principales riesgos para la salud de las personas mayores. A menudo, tienen consecuencias físicas importantes y pueden afectar mucho a su independencia y calidad de vida.

Medidas para reducir el riesgo de caídas en personas mayores

Afortunadamente, hay varias medidas que podemos tomar para reducir este riesgo de manera significativa:

  • Revisión de la vista y la audición. Es fundamental revisar de forma periódica la visión y audición, ya que cualquier déficit en estos sentidos puede aumentar el riesgo de tropiezos y caídas.
  • Cuidado de los pies. Es importante fomentar un adecuado cuidado de los pies, incluidas las uñas, para evitar molestias al caminar y así contribuir a una buena estabilidad.
  • Calzado adecuado. El uso de calzado cerrado, antideslizante y que se ajuste bien al pie es esencial. Se deben evitar zapatillas abiertas o desgastadas. Se recomienda calzado que tenga tira de velcro, ya que facilita tanto ponerse los zapatos como que estos sean ajustables si hay cambios en el tamaño de los pies (por ejemplo, con calcetines o en momentos en los que estos puedan estar más hinchados).
  • Ejercicio físico adaptado. Fomentar la actividad física, especialmente aquella que trabaje la fuerza en las piernas y el equilibrio, como caminar, subir escaleras o ejercicios dirigidos, ayuda a disminuir la inestabilidad y también a ser más capaces de evitar caídas con pequeños tropiezos.
  • Eliminación de obstáculos en el hogar. Retirar alfombras, muebles en zonas de paso o cables que puedan provocar tropiezos es una medida sencilla y muy eficaz. Se recomienda que haya plato de ducha en vez de bañera, para evitar tener que levantar mucho las piernas y estar en desequilibrio.
  • Seguridad del suelo. Es fundamental que la superficie sobre la que ande sea segura. Debemos evitar que el suelo esté húmedo o mojado. Se pueden colocar alfombras antideslizantes finas de goma en lugares que suelen estarlo, como, por ejemplo, el plato de ducha o la cocina.
  • Apoyos en el hogar. Valorar la necesidad de colocar asideros o barandillas en zonas clave del hogar, como el baño o los pasillos, puede mejorar la seguridad al moverse. También se recomienda asegurar que todas las sillas sean firmes y, si es posible, que tengan respaldo estable y reposabrazos para apoyarse de manera segura cuando se sienta y se levanta.
  • Buena iluminación. Es recomendable asegurar una iluminación adecuada, especialmente, durante la noche. Se pueden instalar luces con sensor de movimiento, por ejemplo, en el camino de la cama al baño. Además, es fundamental insistir en la importancia de dar la luz cuando se levanta y que los interruptores sean de fácil acceso.
  • Teleasistencia. Considerar la contratación de un servicio de teleasistencia puede ser muy útil, especialmente si la persona vive sola. En caso de caída, este sistema permite pedir ayuda de forma rápida. En relación con esto, es importante recordarle que debe llevarlo siempre encima cuando se encuentre en casa.
  • Seguridad en los movimientos. Si existe inestabilidad, se recomienda valorar usar un bastón (que puede ser de los tradicionales o un bastón de marcha nórdica). Además, conviene insistir en la importancia de hacer los movimientos sin prisa, sobre todo aquellos en los que se cambia rápido de postura.
  • Revisión médica. Consultar con el médico de atención primaria si es necesario revisar la medicación o valorar niveles de vitamina D y calcio, ya que algunos tratamientos o déficits pueden aumentar el riesgo de caídas. También es interesante informarse sobre la posibilidad de tener osteoporosis, una enfermedad en la que los huesos son más débiles.

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