
Juegos de habilidad física para moverse en casa
¿Por qué es beneficioso el ejercicio físico en adultos mayores?
Como se comenta en el tema «Ejercicio físico en adultos mayores: ¡en marcha!», practicar actividad física regular en la tercera edad constituye una valiosa herramienta para mantener a raya los problemas de movilidad y, de este modo, aumentar la autonomía, ya que contribuye a conservar la fuerza muscular, la flexibilidad y el equilibrio. Además, reduce el riesgo de caídas y, por tanto, de fracturas.
Asimismo, la realización de ejercicio físico favorece la salud cardiovascular y el descanso, ayuda a prevenir enfermedades y puede mejorar la evolución de las dolencias crónicas. Y a todos estos beneficios físicos, se suman los psicológicos y emocionales, ya que también mejora la memoria y otras capacidades cognitivas, así como el estado de ánimo y el humor.
Por todo ello, es muy interesante saber que, además de los deportes aeróbicos y los ejercicios de fuerza y flexibilidad, hay otra manera de conseguir que una persona mayor se mueva y practique actividad física, al tiempo que se divierte: jugando. Existen juegos entretenidos que pondrán en marcha a nuestro familiar e incrementarán su energía, alegría y sensación de conexión. Por otra parte, como ahora veremos, pueden practicarse en casa con materiales caseros o muy fáciles de conseguir.
Dado que la mayoría de estos juegos son de competición, siempre podemos invitar a participar a alguna otra persona mayor de nuestro entorno, vecindario, amistades u otras personas de la familia, incluidas las más pequeñas. De esta manera, además de aumentar la emoción del juego, fomentaremos la socialización de la persona que cuidamos.
¿Qué dinámicas divertidas puedo realizar en casa con adultos mayores?
Aunque las posibilidades son numerosas, algunos de los juegos con que nuestro familiar puede disfrutar en casa son los siguientes:
· Duelo con pelotas de ping-pong
Para disfrutar de esta actividad tan divertida, solo necesitaremos una huevera grande vacía -de unos treinta huecos- y veinte pelotas de ping-pong de dos colores diferentes. Si no es posible conseguir una huevera grande, podemos unir varias pequeñas con celo.
A continuación, colocaremos la huevera en el extremo de la mesa más larga que tengamos en casa. En la parte contraria de la mesa, colocaremos las veinte pelotas de ping-pong en un recipiente; luego, las dos personas que van a jugar se colocarán en ese extremo de la mesa y cada una elegirá con qué color de pelota va a participar. En caso de problemas de equilibrio, ambas personas pueden jugar sentadas.
Cuando dé comienzo el duelo, cada participante lanzará por turno una pelota del color elegido, con el objetivo de encestarla en la huevera. Cada vez que lo consiga, sumará un punto y ganará quien obtenga más puntos después de tres rondas.
Para reducir o aumentar la dificultad del juego, podemos aproximar o alejar la huevera según convenga, o concretar los botes de la pelota a un número determinado.

· El cangrejo
Esta actividad, tan divertida como sencilla, contribuirá a que nuestro familiar fortalezca sus piernas casi sin darse cuenta; con la ventaja, además, de ser apta para personas con movilidad reducida, ya que se realiza en posición sentada.
Para llevarla a cabo, solo necesitamos unos cuantos periódicos viejos, de los que separaremos las hojas, que luego pegaremos entre sí con celo o cinta adhesiva, formando una ristra. Cada persona que participe en el juego tendrá la suya.
A continuación, colocaremos una silla por participante en una zona espaciosa de nuestro salón -preferiblemente sin alfombra- y extenderemos las ristras de periódicos delante de cada persona, a modo de alfombra alargada. A nuestra señal, o al poner una canción, cada participante tendrá que pisar la ristra de papel de periódico bajo sus pies y echarla hacia atrás lo más rápidamente que pueda. Ganará quien logre recoger la ristra completa en menos tiempo.

· ¡Al derribe!
Esta actividad requiere muy poco material, ya que solo necesitaremos un aro, diez vasos de plástico o cartón y cinco pelotas no muy grandes -si queremos incrementar la dificultad, podemos usar pelotas de ping-pong-.
Para preparar el juego, colocaremos el aro en un extremo de nuestra mesa más larga y pondremos en su interior los vasos, formando con ellos una pirámide. A continuación, las personas que van a participar se situarán en el otro lado de la mesa -idealmente, a una distancia de dos metros- y deberán ir lanzando de manera alternada las pelotas a la pirámide, con el fin de derribar los vasos y que estos caigan fuera del aro. En caso de problemas de equilibrio, la actividad puede realizarse desde una posición sentada.
Se harán tres rondas de lanzamientos, en las que cada vaso derribado vale un punto. Después de cada ronda, se sumarán los puntos de cada participante y ganará quien haya obtenido mejor puntuación en la suma de las tres.

· Cuestión de puntería
Para que nuestro familiar disfrute de este juego, que puede realizarse o no compitiendo con otra persona, solo necesitaremos una pelota de playa un poco deshinchada, otras más pequeñas de plástico -que deben ser ligeras- y una caja grande de cartón o una barquilla.
El objetivo, en esta ocasión, es encestar las pelotas pequeñas en la caja, pero no de la manera tradicional, sino utilizando el balón de playa deshinchado para impulsar nuestros proyectiles.
Para ello, nuestro familiar se sentará en una silla o butaca y, aproximadamente a un metro de distancia, colocaremos la caja o barquilla vacía. Luego, de acuerdo con sus preferencias o su movilidad, le pondremos el balón de playa entre las manos o entre los pies y, sobre él, la pelota pequeña de plástico.
Después, solo tiene que apuntar hacia la caja y apretar el balón con ambas extremidades a la vez: la presión hará que el balón se hinche y la pelota saltará en dirección hacia la caja. En caso de que haya más de una persona jugando, cada pelota encestada valdría un punto. Se llevarán a cabo tres rondas de cinco disparos cada una y vencerá quien haya sumado más puntos en cada ronda.
Para aumentar o reducir la dificultad del juego, podemos disminuir o incrementar la distancia a la que colocamos la caja respecto al sillón, así como el tamaño de las pelotas pequeñas o de la propia caja.

· La raya
No por ser sencillo, este juego deja de ser divertido y apenas necesitaremos material para llevarlo a cabo: solo nos hace falta un rollo de cinta aislante para dibujar una raya en el suelo y cinco pequeñas pelotas por participante. Las pelotas podemos crearlas en casa con papel de aluminio, aunque podemos usar también otros materiales, como tapones de botellas o de tetrabriks.
Para empezar a jugar, elegiremos una estancia espaciosa de la vivienda y trazaremos la raya en el suelo sirviéndonos de la cinta adhesiva. Si el pavimento es delicado y tememos que se estropee, siempre podemos crear la raya uniendo, por ejemplo, varios trapos sobre el suelo o enrollando una sábana vieja.
A continuación, las personas que vayan a jugar se colocarán a unos tres metros de la raya, e irán lanzando las pelotas o tapones con el propósito de que se aproximen lo máximo posible a ella. Se realizarán rondas de cinco tiradas y ganará la persona que más veces alcance el objetivo.

· Air hockey
Unos cuantos libros, dos rollos de papel higiénico y la tapa metálica de un frasco nos bastarán para montar en una mesa de casa una divertida pista de air hockey: colocaremos todos los libros con el lomo hacia dentro a los dos lados de una mesa rectangular a modo de barrera, tal y como vemos en la imagen, y pondremos la tapa de metal en el centro.
A continuación, cada contrincante deberá situarse en un extremo de la mesa con un rollo de papel higiénico delante e intentar empujar con él la tapa metálica hacia el lado opuesto. Cada vez que consiga cruzar la portería de su rival, sumará un punto. Quien consiga sumar antes siete puntos, gana la ronda y cada partida se compondrá de un total de tres.
En caso de que nuestro familiar tenga poca movilidad o problemas de equilibrio, puede jugar sentado o sentada.

· El soplavelas
Además de apenas requerir material -diez velas pequeñas y un mechero o una caja de cerillas- y ser muy divertido, este juego es ideal para que la persona que cuidamos ejercite los músculos que intervienen en la respiración y en el habla.
Simplemente, hemos de alinear las diez velas sobre una mesa, encenderlas y tratar de apagarlas de un solo y largo soplido. Cada vela apagada a la primera sumará un punto y ganará el jugador que obtenga más puntos al cabo de tres rondas.

· ¡Canasta!
Para disfrutar de la siguiente actividad, solo necesitaremos un recipiente grande de plástico -por ejemplo, una palangana o un cubo- y una cesta llena de pelotas pequeñas -no importa el material, siempre y cuando sean ligeras-.
Una vez dispongamos de todo lo necesario, la persona que cuidamos se colocará en un extremo de la mesa con la cesta en la que están las pelotas y nosotros, en el opuesto, con el recipiente vacío. En esta posición, deberá tratar de encestar tantas pelotas como pueda. Posteriormente, invertiremos los roles para lanzar nosotros y comprobar quién tiene mejor puntería.
Podemos incrementar o reducir la dificultad del juego para adaptarlo a las capacidades de nuestro familiar, regulando la velocidad con que le lanzamos las bolas o variando la trayectoria de estas.

· Soplando bolitas
Seguimos jugando con pelotitas pero, esta vez, con pequeñas bolas de peluche; en caso necesario, podemos sustituirlas por otras hechas en casa con papel de plata o algodón. Lo importante es que sean muy ligeras.
También necesitaremos una tiza, con la que trazaremos uno o varios círculos grandes en la zona central de una mesa de casa y, después, uno pequeño en cada lado -o tantos como jugadores haya-. A continuación, introduciremos el mismo número de bolitas en cada círculo pequeño y cada participante se sienta junto a uno de los círculos pertrechado con una pajita. En ese momento puede dar comienzo el juego: el objetivo es empujar las bolitas soplando con la pajita, hasta lograr introducirlas en el círculo central. Gana quien consiga meterlas todas en primer lugar.

· ¡Pásame el aro!
Este sencillo juego va a brindar a nuestro familiar tanto la oportunidad de pasar un rato muy divertido, como de entrenar su coordinación motora, ya que tendrá que sincronizar sus movimientos y su atención para ser capaz de cumplir su objetivo: lanzarnos un aro al tiempo que atrapa la pelota que nosotros le haremos llegar a través del aro, en un movimiento simultáneo que tendremos que coordinar.
Como vemos, otra de las ventajas de este juego es que fomenta el trabajo en equipo, ya que las personas participantes no actúan como contrincantes, sino como un grupo que debe cumplir la misma misión: conseguir que la pelota pase por el aro mientras ambos están en el aire y evitar que el aro o la pelota caigan al suelo.

Fuentes:
- “Guía de actividades conviviales. 50 juegos divertidos y creativos para mayores, familias, niños y amigos”. Ludovic Cretoni.
- Youtube. Canal @respirarparasanar.
- Youtube. Canal @formaedu
- Youtube. Canal @Las mil y una actividades. “Actividades recreativas para adultos mayores”.
- Instagram de Ludovic Cretoni: @Ludokinesitherapeute.
- Youtube. Canal Abuelos a jugar. 8 juegos recreativos para adultos mayores
- Youtube. Canal @alegonzalezceplenitud8882. Juegos para mayores.
