Ayudas a la marcha: ¿cómo escoger la mejor opción?
¿Qué son las ayudas para la marcha?
Cuando nuestro familiar sufre limitaciones en la movilidad, es común que necesite asistencia para caminar. Esta ayuda puede llegar por medio de accesorios como bastones, muletas o andadores o podemos ser las personas cuidadoras quienes les prestemos ayuda a la hora de desplazarse.
Si la persona a la que cuidamos tiene mucha dificultad para andar o si no lo ha hecho durante un periodo largo de tiempo -debido, por ejemplo, a una hospitalización-, es conveniente practicar antes la deambulación. Debe hacerse a paso lento, pero diariamente, y recorriendo distancias crecientes con el objetivo de que la persona sea capaz de llevar a cabo las actividades básicas cotidianas en su vivienda con la mayor autonomía posible.
También es importante recordar que, cuando lo hagamos, hemos de prestar atención a la respiración y frecuencia cardíaca de nuestro familiar, ya que un ritmo demasiado acelerado podría estar indicándonos un sobreesfuerzo y la necesidad de hacer un descanso.
“Dependiendo del grado de dificultad para caminar de nuestro familiar, podemos recurrir a accesorios de ayuda como el bastón, las muletas o el andador”.
¿Qué utilizan las personas mayores para caminar?
En caso de que la persona se sienta insegura, como decíamos al inicio, puede recurrir a bastones, muletas o andadores para facilitar su movilidad. Explicamos las principales características de cada uno de estos accesorios.
¿Qué tipo de bastón es el más recomendable para personas mayores?
A la hora de elegir un bastón, es necesario que la persona se sienta cómoda con la empuñadura -ya que existen varios tipos- y que la altura sea similar a la distancia entre su cadera y el suelo (en ocasiones, esta puede ser regulable). Podemos encontrar distintos modelos de bastones en los establecimientos de ortopedia, donde también nos asesorarán para escoger el más idóneo en cada caso.
A la hora de desplazarse, deberá sujetarlo con la mano en la que posea más fuerza o, si existiera una lesión en alguna pierna, con la de ese lado. Para andar, habrá de adelantar primero el bastón; después, la pierna contraria y, por último, avanzar la otra pierna (la lesionada). Es siempre conveniente que los primeros pasos los dé bajo nuestra supervisión para prevenir caídas y accidentes.
¿Pueden utilizar muletas las personas mayores?
Las muletas proporcionan mayor seguridad que el bastón, ya que permiten una mayor sujeción gracias a su apoyo en el antebrazo. En caso de que solo necesite una, su uso es similar al de este. Si empleara dos, puede marchar de tres maneras diferentes, siempre eligiendo la que más seguridad y estabilidad garantice:
- Apoyándose en cuatro puntos. En primer lugar, ha de adelantar una muleta; después, el pie opuesto, la otra muleta y, por último, el otro pie.
- Apoyándose en tres puntos. Debe adelantar las dos muletas al mismo tiempo, luego, la pierna con menos fuerza y, por último, la otra pierna.
- Apoyándose en dos puntos. En este caso, ha de adelantar al mismo tiempo una muleta y el pie opuesto a ella y, después, la otra muleta y el otro pie.
A la hora de desplazarse, deberá sujetarlo con la mano en la que posea más fuerza o, si existiera una lesión en alguna pierna, con la de ese lado. Para andar, habrá de adelantar primero el bastón; después, la pierna contraria y, por último, avanzar la otra pierna (la lesionada). Es siempre conveniente que los primeros pasos los dé bajo nuestra supervisión para prevenir caídas y accidentes.
¿Cómo caminar correctamente con un andador?
El andador está recomendado para las personas con gran inestabilidad, dado que les ofrece un mayor punto de apoyo. Para usarlo, deben simplemente adelantarlo y comenzar a marchar y, luego, ir avanzando los pies alternadamente, pasando el peso de uno a otro. Algunos tienen, además, un asiento, que puede ser muy útil si la persona necesita descansar a ratos durante la marcha. Existen, por último, modelos con cestas o bolsas para, por ejemplo, permitir a la persona con limitaciones de movilidad mantener la autonomía necesaria para hacer la compra, etc.
Si el andador tampoco fuese suficiente para proporcionar la seguridad necesaria en los desplazamientos de nuestro familiar, el siguiente paso sería valorar el uso de una silla de ruedas.
¿Cómo brindar apoyo a un anciano al caminar?
En el caso de que seamos nosotras o nosotros quienes le ayudemos en la marcha, es muy importante tener presente que solo debemos acompañarla y que el impulso de caminar debe realizarlo ella misma. Para ello, nos colocaremos a su lado -si usa bastón, siempre en el contrario-, tomaremos con nuestra mano más alejada de ella la suya más cercana y pasaremos la otra por su hombro o cintura. Después, avanzaremos con cuidado, tratando de seguir su ritmo.

Otra manera de hacerlo es situarnos frente a la persona y colocar nuestros antebrazos bajo los suyos para que pueda aferrarse a ellos. Le servirán, además, de guía y control en cada paso. Es muy importante que el peso del cuerpo recaiga de manera alterna en ambos pies. Sin embargo, dado que esta posición nos obligará a caminar de espaldas, esta opción solo nos servirá para pequeñas distancias, por ejemplo, dentro del hogar.

Por último, si nuestro familiar tiende a caer hacia atrás, podemos colocarnos tras él, sostenerle por debajo de las axilas y, desde esos puntos de agarre, ayudarle a caminar, prestando siempre mucha atención para evitar caídas. Igualmente, esta opción es válida para pequeñas distancias o desplazamientos dentro del hogar, pero no para realizar paseos.

Fuentes:
- Salud Madrid. Puerta del Hierro Majadahonda. Escuela de Cuidadores. Vídeo Adaptaciones a la discapacidad y movilización en el domicilio. Manuel Benito Fuentes.
- “Gobierno de Cantabria. Guía visual para cuidadores no profesionales”. Edita: Dirección General de Consejería de Empleo y Políticas Sociales. Consejería de Empleo y Bienestar Social. Gobierno de Cantabria. Material elaborado y cedido por el Gobierno de Aragón.

