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Una de las claves a la hora de disfrutar de una vejez saludable es mantener a raya el sedentarismo y llevar un estilo de vida activo. Para ello, es clave que los adultos mayores practiquen actividad física de manera regular dentro de sus posibilidades y una de las maneras más sencillas de cumplir con esta recomendación es salir a pasear.

Entre otros beneficios, caminar al aire libre mejora la salud cardiovascular, contribuye a fortalecer el sistema inmune -lo que, a su vez, reduce el riesgo de infecciones-, ayuda a dormir mejor y favorece el mantenimiento de un peso adecuado. Igualmente, esta actividad permite potenciar la estabilidad y el equilibrio, fortalece los huesos y contribuye a mantener la masa muscular, así como la flexibilidad y movilidad de las articulaciones.

Pero, además de mejorar su estado físico, los mayores que salen a pasear de manera regular estimulan y entrenan actividades cognitivas como la memoria, la atención y la orientación, experimentan una mayor sensación de bienestar y combaten mejor el estrés y la ansiedad. Asimismo, dado que estos paseos pueden realizarse con familiares y amigos, acrecientan su interacción social, lo que, a su vez, puede mejorar su sentido de pertenencia y su autoestima.

«Nos aseguraremos de que nuestro familiar lleva un calzado cómodo y ropa adecuada para la climatología del día».



Como vemos, los paseos mejoran el estado físico y psicológico de la persona e incrementan su capacidad funcional y su autonomía, por lo que nos sobran razones para no quedarnos en casa y salir a caminar con la persona que cuidamos.

Por supuesto, antes de elegir una ruta, tendremos en cuenta su movilidad, autonomía y estado de salud. Por regla general, será conveniente pasear en terrenos llanos y accesibles, ya que ello minimizará el riesgo de tropiezos y caídas.

Asimismo, hemos de asegurarnos de que nuestro familiar lleva un calzado cómodo y ropa adecuada para la climatología del día; es decir, prendas de abrigo si las temperaturas son bajas y, si fueran altas, ropa holgada y ligera. En caso de temperaturas demasiado intensas, debemos valorar la conveniencia o no del paseo o, en todo caso, optar por rutas más frescas -por ejemplo, junto al río o al mar o bien en zonas de calles estrechas o arboladas que aseguren sombra-.

Por otra parte, sea cual sea la época del año, hemos de proteger la piel de la persona cuidada con fotoprotección de factor solar alto -SPF 50 o más- y, si hiciera sol, es buena idea que lleve un sombrero o gorra que le proteja la cabeza, así como gafas de sol. También llevaremos siempre una botella de agua para que pueda hidratarse adecuadamente, sobre todo en verano.

Conviene igualmente realizar pausas de manera regular y pedir a nuestro familiar que nos avise si notara que empieza a cansarse o si siente algún tipo de dolor o molestia.

Por supuesto, en caso de que requiera de ayudas a la marcha -bastones, muletas, etc.-, adaptaremos la duración y ruta del paseo a estas necesidades.



Para que nuestro familiar pueda beneficiarse de todas las ventajas del ejercicio físico regular, es primordial que estos paseos formen parte, dentro de lo posible, de su rutina diaria. Y para ello, a su vez, podemos intentar motivarle con rutas que le resulten entretenidas y estimulantes. Una posibilidad es diseñar conjuntamente diversos recorridos que le gusten especialmente, que nos lleven a lugares a los que tenga especial cariño por alguna razón o en los que pueda coincidir con personas conocidas o ver espacios que le agraden (por ejemplo, zonas con flores, o junto al río, donde podamos ver pájaros, etc.). Algunas ideas pueden ser las siguientes:

  • Explorando el parque. Recorreremos un parque o zona verde cercana a casa y trataremos de identificar las diferentes especies de árboles, plantas y aves que nos encontremos por el camino, haciendo partícipe a la persona que cuidamos. Si queremos, podemos descargarnos apps en el teléfono móvil o llevar algún libro que nos ayude a reconocerlas.
  • De excursión por el barrio. Le propondremos un recorrido por diferentes comercios y locales del vecindario, que podemos elegir de antemano e ir cambiando cada día. Por ejemplo, un día podemos ir a la pescadería, la mercería y la panadería y otro, al zapatero, el bar y la frutería. En cada uno de ellos, podemos realizar paradas para hacer recados, comprar artículos o tomarnos un café y aprovechar estas pausas para, además de descansar, charlar con los dependientes o camareros o entre nosotros.
  • Ruta cultural. Podemos elegir monumentos, museos o iglesias próximos que resulten de interés a la persona que cuidamos y acudir a visitarlos. Antes de ir, podemos documentarnos sobre lo que vamos a ver y, una vez allí, buscar e identificar los distintos puntos de interés.
  • Recuerdos de la infancia. Si la persona que cuidamos tiene suficiente autonomía y nos apetece salir del entorno más cercano, también podemos desplazarnos en transporte público o en coche a lugares que resulten significativos para ella y realizar allí los paseos. Por ejemplo, volver a su barrio de la infancia o a aquellas zonas que frecuentaba en su juventud, a una plaza donde hubiese vivido anteriormente o al pueblo de su familia.


Fuentes:

  • Los Nogales Centros Sociosanitarios. Blog. “Beneficios de los paseos en las personas mayores”.
  • Atlàntida Residencies. “Los beneficios de los paseos al aire libre en las personas mayores”. Autor: Atlàntida
  • Laboratorios Cinfa. Cinfasalud. “Envejecimiento saludable”. Autor: Doctor Julio Maset, médico de Cinfa
  • Organización Mundial de la Salud (OMS). “Plan para el Década del Envejecimiento Saludable 2020-2030”; “Primer informe de progreso sobre el proceso para organizar la Década del Envejecimiento Saludable (2020‒2030)” y “Actividad física”.
  • Planta Doce. “España, más ‘senior’ que nunca y suma 1,2 millones de mayores de 65 en diez años”. Por J. Vera.
  • Confederación Española de Organizaciones de Mayores (CEOMA). “Manifiesto para impulsar el envejecimiento saludable en España” y “30 instituciones se adhieren al Manifiesto impulsado por CEOMA para promover el envejecimiento saludable en España”.
  • Gobierno Vasco. Departamento de salud. “Guía para el envejecimiento saludable”. Aitziber Benito y Beatriz Nuin (Dirección de Salud Pública del Gobierno Vasco. Área de Promoción de la Salud).
  • Familydoctor.org. “Hábitos saludables a partir de los 60 años de edad”. 
  • CinfaSalud. «Cómo cuidar nuestra salud«. Autor: Eduardo González, experto científico de Cinfa.
  • Nota de prensa CinfaSalud. “Diez hábitos de autocuidado de la salud que trajo la pandemia y han llegado para quedarse”. 
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