Cómo prevenir la desorientación en ancianos
Autora: Dra. Alicia López de Ocáriz
directora médica de Cinfa
¿Qué son las habilidades cognitivas de orientación?
La orientación es, al igual que la atención, la memoria, el cálculo y el lenguaje, una de las habilidades cognitivas cruciales para desenvolverse de una manera funcional y autónoma en el día a día. En concreto, esta capacidad permite a las personas ser conscientes de sí mismas y de su entorno, así como de su propia localización en el espacio y el tiempo.
Como se explica también en el tema “Ejercicios para entrenar la mente: la orientación”, existen tres tipos distintos: la orientación personal, que nos ayuda a integrar la información relativa a nuestra propia identidad e historia; la espacial, que nos permite manejar la información relativa a dónde nos encontramos en un momento concreto, de dónde venimos y a dónde nos dirigimos y, en tercer lugar, la temporal, que nos permite situarnos en un contexto cronológico.
¿Por qué se desorientan las personas mayores?
La edad avanzada y la acción de enfermedades de carácter neurodegenerativo como el Alzheimer u otros tipos de demencias pueden provocar un deterioro cognitivo que interfiera en esta habilidad mental. Por este motivo, podría ocurrir que la persona que cuidamos no sepa regresar a su casa por sí sola en un momento dado, que olvide en qué día, mes y año se encuentra o, en estadios avanzados, que tenga dudas respecto su propia identidad y la de quienes la rodean.
¿Cómo ayudar a un adulto mayor desorientado?
Como vemos, es muy importante tomar medidas para prevenir, dentro de lo posible, la pérdida de la capacidad de orientación de nuestro familiar. Podemos trabajar esta habilidad cognitiva animando a la persona que cuidamos a realizar ejercicios como los que aparecen en el ya mencionado tema “Ejercicios para entrenar la mente: la orientación”. Pero, además de estos ejercicios, en el día a día podemos tanto adoptar hábitos que la ayuden a entrenar su capacidad para orientarse como tomar precauciones que reduzcan el máximo posible la posibilidad de que, en caso de desorientación, sufra cualquier tipo de daño.
Una de las prácticas con las que podemos ayudar a nuestro familiar a preservar su capacidad de orientación temporal es mantener siempre a la vista relojes y calendarios e integrar su uso en su rutina diaria. Por ejemplo, podemos pedirle que marque todos los días, al levantarse, la fecha en el calendario o que, antes de empezar cualquier actividad, revise y diga la hora. Otro hábito que puede ser muy beneficioso es comentar con él o ella las noticias de actualidad con regularidad.
Para entrenar su orientación espacial, podemos conversar sobre diferentes temas también de actualidad que afecten a su lugar de residencia como, por ejemplo, nuevas obras que se estén acometiendo en distintos puntos de la ciudad o hablar de los lugares de la provincia que ha visitado alguna vez y de cómo se llegaba a ellos. Así mismo, mantener conversaciones sobre su pasado y otras épocas de su vida puede ayudarle a estimular tanto la capacidad de orientación temporal como la personal, referente a la propia identidad.
¿Qué hacer cuando una persona con alzhéimer se desorienta?
Por otra parte, si detectáramos signos de desorientación espacial en la persona que cuidamos, la Fundación Pasqual Maragall nos aconseja tomar las siguientes precauciones cuando salga sola a la calle, especialmente en caso de personas con alzhéimer:
- En fases leves, asegurarnos de que lleva encima anotaciones cuando salga. Entre otros datos, debe llevar escritos en un papel o libreta la dirección de su lugar de destino, su propia dirección, el número de autobús o línea de metro que debe tomar y la parada donde ha de bajarse. De esta manera, podrá salir con autonomía sin correr riesgo de perderse.
- Igualmente, es recomendable que salga correctamente identificada. Puede llevar encima una placa con su nombre y nuestro teléfono grabado, una pulsera en la que figuren estos datos o cualquier otra opción que permita localizarnos a quien quiera ayudarla en caso de que se desoriente.
“Si detectamos los primeros signos de desorientación espacial en la persona que cuidamos, es conveniente adoptar una serie de precauciones para evitar que se pierda si sale sola”.
- Animarla a pedir ayuda si fuera necesario. Es muy importante que entienda que, en caso de confusión, puede solicitar ayuda a las personas que haya en el entorno. Estas podrán acompañarla o ponerse en contacto con la familia.
- Informar en el vecindario de que la persona que cuidamos podría perderse. Es conveniente que amigos, vecinos y el personal de los comercios y establecimientos del barrio conozcan el riesgo que corre.
- Acompañarla cuando vaya a nuevos lugares. Si la persona ha de acudir a un lugar desconocido o que queda más lejos de su entorno diario, es conveniente que no lo haga sola.
- Usar sistemas de geolocalización. Si nuestro familiar está de acuerdo, puede portar consigo dispositivos de geolocalización por GPS como pulseras, relojes o aplicaciones que podemos instalar en su teléfono móvil.
- En estadios avanzados, identificar con rótulos las estancias en casa. Las personas con alzhéimer u otros tipos de deterioro cognitivo pueden vivir episodios de confusión en el propio hogar, olvidar a dónde se dirigían y empezar a deambular. En este caso, el uso de rótulos o placas puede ayudarles a ubicarse mejor dentro de la vivienda. También puede resultar muy útil etiquetar los armarios y cajones para que conozcan su contenido. Por supuesto, como se recomienda en el tema Cómo evitar caídas en casa, nos aseguraremos de que la iluminación en el hogar sea siempre la adecuada y no existan obstáculos que puedan provocar un tropiezo.
Fuentes:
- SEPAD -Servicio Extremeño de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a la Dependencia–. “Ejercicios de Estimulación Cognitiva. Orientación”.
- Marta Estévez Neuropsicóloga. Blog. “¿Qué es la orientación espacial y temporal y qué papel tiene la neuropsicología en ella?”
- Fundación Pasqual Maragall. “Comprender la desorientación espacial de las personas con Alzheimer”.

