Saltar al contenido


La fragilidad es un estado de mayor vulnerabilidad ante cualquier evento que ocurra (enfermedad o situación adversa), y que aparece con mayor frecuencia en personas mayores. No se trata de una enfermedad en sí misma, sino de una condición que aumenta el riesgo de discapacidad y de eventos negativos de salud.

La sarcopenia es una enfermedad del músculo, caracterizada por la pérdida progresiva de fuerza y masa muscular. También está asociada muy frecuentemente al envejecimiento, pero es un proceso que comienza en edades más tempranas, sobre todo si existe sedentarismo o enfermedades crónicas. En los casos más avanzados, tiene impacto negativo en la movilidad y la independencia.

Ambos conceptos están estrechamente relacionados: la sarcopenia es uno de los principales factores que favorecen la aparición de la fragilidad.



Tanto la fragilidad como la sarcopenia se asocian con:

  • Mayor riesgo de caídas y fracturas.
  • Mayor probabilidad de ingresos hospitalarios y estancias hospitalarias y complicaciones médicas.
  • Dificultad para realizar actividades de la vida diaria.
  • Pérdida de movilidad y autonomía y mayor necesidad de cuidados.
  • Menor calidad de vida y mayor mortalidad.


Detectarlas a tiempo es clave para poder intervenir antes de que aparezcan las consecuencias más graves. Ambas son reversibles y se pueden tratar, de forma que todo lo que hagamos para evitarlas o retrasar su aparición en una persona mayor, será beneficioso tanto para ella, porque favorecerá un envejecimiento saludable, como para la persona cuidadora, porque retrasará la necesidad de muchos cuidados y la dependencia.



Las personas con riesgo de fragilidad y sarcopenia son las personas mayores, personas sedentarias o con vida muy inactiva, aquellas con malnutrición o baja ingesta de proteínas, con enfermedades crónicas, que requieren de múltiples medicamentos, o aquellas que han pasado mucho tiempo en cama.

La valoración geriátrica integral es el método más completo para detectar tanto fragilidad como sarcopenia, y es realizada por profesionales de geriatría. No obstante, existen algunos datos concretos y escalas sencillas que nos pueden ayudar a sospecharlas:

  • Velocidad de la marcha. Se mide pidiendo a la persona que camine 4 metros a su paso habitual. Se cronometra el tiempo y se divide la distancia entre los segundos empleados. Por ejemplo, si una persona tarda 8 segundos en recorrer esos 4 metros, el índice sería de 0,5 (4:8). Si el resultado es inferior a 0,8 metros por segundo, es un signo de alerta.
  • Criterios de Fried: si la respuesta es “sí” a 2 o más de las siguientes cinco preguntas, se aconseja consultarlo en su centro de atención primaria para valorar realizar otras pruebas más específicas.
    1. ¿Le cuesta levantarse de la silla sin usar las manos?
    2. ¿Realiza escasa actividad en su día a día?
    3. ¿Camina más despacio de lo esperado?
    4. ¿Ha perdido peso de manera involuntaria en el último año?
    5. ¿Se siente cansado o agotado con frecuencia?

  • Ejercicio físico regular. Es la estrategia más eficaz. Lo ideal son programas multicomponente que combinen fuerza, resistencia, equilibrio y flexibilidad
  • Alimentación adecuada. Asegurar un aporte suficiente de proteínas (carne, pescado, huevos, legumbres, lácteos, frutos secos) y vitamina D y calcio. Garantizar, igualmente, un buen nivel de hidratación. Se recomienda consultar siempre con su médico antes de empezar a tomar suplementación.
  • Revisión de la medicación. Ajustar los tratamientos a cada momento de la vida, evitando fármacos innecesarios o perjudiciales.
  • Estimulación cognitiva y social. Mantener una vida activa, participar en actividades grupales y cuidar la salud mental también ayudan a prevenir la fragilidad.
  • Mantener un buen descanso nocturno.
  • Revisiones médicas periódicas. La detección precoz de la fragilidad y la sarcopenia permite intervenir antes de que aparezca la dependencia.

POLÍTICA DE COOKIES

Este sitio web de Cinfa utiliza cookies y tecnologías similares que almacenan y recuperan información cuando navegas. En general, estas tecnologías pueden servir para finalidades muy diversas, como, por ejemplo, reconocerte como usuario, obtener información sobre tus hábitos de navegación o personalizar la forma en que se muestra el contenido.

Más información sobre nuestra política de cookies