Prevención y protección de mayores durante una ola de frío
¿Cuáles son las causas de la mayor vulnerabilidad de las personas mayores frente al frio?
Cuando llega el frío, las personas mayores son quienes mayor riesgo corren de que su salud se vea afectada por las bajas temperaturas, que pueden agravar dolencias ya existentes o provocar otras nuevas.
En la exposición al frío, habitualmente nuestro organismo pone en marcha mecanismos que tienden a aumentar la producción de calor (aumenta el tono muscular y produce contracciones musculares como temblor, escalofríos) y disminuir los de eliminación de calor de nuestro cuerpo (por ejemplo, no sudamos). Además, percibimos y sentimos el frío, lo que nos lleva de forma consciente a aumentar ropa de abrigo, poner la calefacción, tomar algo caliente, etc.
“Con la edad, los mecanismos que nos permiten regular la temperatura corporal pueden funcionar de forma menos eficiente, lo que hace a las personas mayores más vulnerables al frío”.
Con la edad, algunos de estos mecanismos que nos hacen mantener la temperatura corporal pueden funcionar de forma menos eficiente. Así, la capacidad para captar cambios de temperatura disminuye y la respuesta de los mecanismos correctores está enlentecida. Esto hace que la persona mayor sea especialmente vulnerable al frío, y que en muchas ocasiones sientan más frío que las personas que están a su alrededor.
¿Qué factores aumentan la vulnerabilidad de las personas mayores frente al frío?
Como decíamos, nuestros mayores tienen disminuida la sensación de temperatura, por lo que, si existen además problemas de movilidad o dificultad para comunicarse, pueden permanecer demasiado tiempo en ambientes fríos sin ser conscientes de ello o sin poder indicarlo adecuadamente. Además, hay que recordar que los problemas pueden aparecer a temperaturas no demasiado bajas, simplemente a una temperatura fresca si, por ejemplo, la persona además está mojada. Incluso, en verano, un aire acondicionado demasiado intenso o permanecer tumbado sobre una superficie fría durante demasiado tiempo -lo que puede ocurrir en caso de caída accidental- puede aumentar el riesgo de problemas en la persona que cuidamos.
Además, las personas mayores con diabetes, problemas cardiovasculares, respiratorios, articulares y neurodegenerativos (demencias, párkinson, etc.), son quienes más precauciones deben tomar ante la llegada del frío. Las bajas temperaturas pueden agravar estas dolencias y/o provocar otras como infecciones respiratorias – catarros o procesos gripales- que complican su salud.
También son más vulnerables al frío las personas mayores con movilidad reducida, con desnutrición o las que viven solas.
Por otra parte, el alcohol y algunos fármacos, como los tranquilizantes, algunos antidepresivos o los antiepilépticos, entre otros, interfieren en la respuesta correctora ante el frío, aumentando la vulnerabilidad.
La consecuencia más extrema de la exposición al frío, que puede ser muy grave, es la hipotermia, que se produce cuando la temperatura corporal central de la persona desciende por debajo de los 35ºC.
¿Cómo proteger a una persona mayor frente al frío?
Lo primordial es prevenir en la persona que cuidamos los problemas de salud que ya hemos mencionado. Para ello, la Asociación Española de Geriatría y Gerontología (SEGG) nos aconseja seguir las siguientes precauciones para proteger del frío a nuestro familiar:
- En invierno, nos aseguraremos de que su dieta favorece la producción de energía calorífica. Debe ser similar a la del resto del año, pero con un aporte extra de carbohidratos -arroz, pasta, legumbres-, y que incluya frutas con vitamina C, sin olvidar los alimentos con elevado contenido en proteínas como carnes y pescado azul. Tampoco olvidaremos incluir una adecuada cantidad de líquidos, que pueden ser agua, caldos, infusiones o zumos, pero nunca bebidas alcohólicas.
- En casa, la temperatura no debe ser nunca inferior a 21º C. Lo ideal es que el tipo de calefacción usada no conlleve riesgo de quemaduras ni produzca monóxido de carbono. Por tanto, siempre que sea posible, deberían evitarse los braseros y las estufas que usan butano y optar por la calefacción eléctrica o los radiadores.
- En invierno, vestiremos a nuestro familiar con varias capas de ropa y, cuando salga a la calle, nos aseguraremos de que lleva gorro -preferiblemente, que tape las orejas- y guantes, para que mantenga las manos calientes y evitar que pierda calor por la cabeza. El calzado no debe ser estrecho.
- Mantendremos sus manos y pies secos: Si, al volver a casa, le ha entrado agua o nieve en los guantes y las botas, se los retiraremos inmediatamente y le secaremos bien.
- Los días de mucho frío o de lluvia, nieve y viento -en los que, además, existe riesgo elevado de caídas-, sustituiremos los paseos por ejercicios que puedan realizarse en casa. Es importante mantener la actividad física, ya que favorece el bienestar general y genera calor, pero la adaptaremos para llevarla a cabo interiores.
- Y para prevenir infecciones respiratorias:
- Mantener un aporte adecuado de vitamina C.
- Evitar los cambios bruscos de temperatura.
- Respirar por la nariz y no por la boca.
- Por parte de las personas que le cuidamos:
- Taparnos nariz y boca al toser o estornudar.
- Aumentar la frecuencia del lavado de manos.
- Si no vivimos con nuestro familiar, le explicaremos y pediremos que siga estas recomendaciones y trataremos de llamarle o visitarle con frecuencia, para asegurarnos de que el frío no haga mella en él.
¿Cómo saber si una persona está entrando en hipotermia? ¿Y qué hacer en caso de hipotermia?
En climas fríos u hogares mal acondicionados, puede llegarse a casos de hipotermia. Aunque no es muy frecuente y es reversible siempre que no sea extrema, si no se trata, la caída de la temperatura corporal impide al corazón, al sistema nervioso y a otros órganos funcionar y puede provocar la muerte.
Por ello, es importante que sepamos reconocer los signos y síntomas de hipotermia:
- En una primera fase, cuando es leve (35-33 grados centígrados), la hipotermia se manifiesta con apatía, lentitud mental, confusión, problemas para hablar, piel pálida y fría, escalofríos intensos y taquicardia.
- Si la situación no revierte, la hipotermia moderada (27-32 grados centígrados) se caracteriza por un empeoramiento de la situación neurológica (rigidez, enlentecimiento de reflejos, estupor, coma) y cardiovascular (arritmias, hipotensión). La hipotermia grave (menos de 27 grados centígrados) representa una situación crítica con apnea, arritmias ventriculares, piel muy fría, rigidez intensa, pupilas fijas, etc.
Si observamos signos de hipotermia en la persona que cuidamos, le tomaremos la temperatura y, si fuera inferior a treinta y cinco grados, buscaremos atención médica urgente y de inmediato. Si no se dispusiera de esta o hasta que llegue, debemos seguir los siguientes pasos para frenar la pérdida de calor:
- La trasladaremos a un ambiente seco y cálido bajo techo lo antes posible. Lo haremos con cuidado e intentando que nuestro familiar no realice esfuerzos, ya que los movimientos excesivos, enérgicos o bruscos podrían comprometer aún más el funcionamiento de su corazón. Por la misma razón, evitaremos masajearle o frotarle.
- Si fuera el caso, le retiraremos suavemente las prendas mojadas que pueda llevar y las reemplazaremos por ropas secas y holgadas. Si es necesario, le cortaremos la ropa para evitar movimientos excesivos.
- Después, la cubriremos con mantas, ropa, toallas o sábanas, siempre secas. Si se encuentra sobre una superficie fría y no es posible trasladarla, le aislaremos el cuerpo colocándola sobre una manta o toalla.
- A continuación, podemos calentarla con nuestro propio cuerpo o aplicar compresas secas y cálidas en el cuello, la pared torácica o la ingle. Nunca deben colocarse en los brazos y en las piernas, ya que el calor obligaría a la sangre fría a volver al corazón, los pulmones y el cerebro, lo que llevaría a una menor temperatura corporal y podría agravar la hipotermia. También hemos de evitar el calor directo como el que puede generar un baño de agua caliente o el uso de mantas o almohadas eléctricas o de lámparas de calor, ya que estas fuentes de calor externas podrían provocar quemaduras, disminución de la presión arterial y/o ritmo cardíaco irregular.
- Si la persona puede tragar, le ofreceremos bebidas calientes dulces, que pueden contribuir a aumentar la temperatura corporal, siempre y cuando no lleven alcohol ni cafeína.
Fuentes:
- Asociación Española de Geriatría y Gerontología (SEGG). Nota de prensa: “Ante la ola de frío, precauciones especiales para las personas mayores de 75 años”.
- Laboratorios Cinfa. Cinfasalud. “Hipotermia”. Autor: Doctor Julio Maset, médico de Cinfa:
- MedlinePlus enciclopedia médica. Institutos Nacionales de la Salud / Biblioteca Nacional de Medicina. “Cómo prevenir el congelamiento y la hipotermia”. Versión en inglés revisada por: Linda J. Vorvick, MD, Clinical Professor, Department of FamilyMedicine, UW Medicine, School of Medicine, University of Washington, Seattle, WA. Also reviewed byDavid C. Dugdale, MD, Medical Director, Brenda Conaway, Editorial Director, and the A.D.A.M. Editorialteam. E “Hipotermia”. Versión en inglés revisada por: Jesse Borke, MD, CPE, FAAEM, FACEP, Attending Physician at Kaiser Permanente, Orange County, CA. Also reviewed by David C. Dugdale, MD, Medical Director, Brenda Conaway, Editorial Director, and the A.D.A.M. Editorial team.
- Los Institutos Nacionales de Salud (NIH). “Detener la hipotermia”.
- Los Institutos Nacionales de Salud (NIH). “Los peligros de la hipotermia”.
- Mayo Clinic. “Hipotermia” e “Hipotermia: primeros auxilios.
- Clínica Universidad de Navarra (CUN). Consejos de salud. “Hipotermia”.
- Cigna. “Hipotermia y exposición a bajas temperaturas”. Autor: personal de Healthwise.
- Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC). “Prevenga la hipotermia y la congelación”.

