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Durante el otoño y el invierno, las temperaturas descienden y es habitual que pasemos más tiempo en espacios cerrados. Ambas circunstancias favorecen la concentración y proliferación de virus, lo que lleva, a su vez, a una mayor incidencia de enfermedades respiratorias comunes como los resfriados, la gripe y el covid-19. 

Aunque generalmente son leves, estas infecciones entrañan un riesgo especial y pueden llegar a ser muy graves para las personas mayores debido, por una parte, a que el sistema inmune se debilita con la edad y, por otra, a que es más probable que, a partir de los 65 años, se presenten enfermedades crónicas como la diabetes, el asma, la EPOC o la enfermedad renal, que aumentan la probabilidad de complicaciones como la neumonía, la bronquitis, la insuficiencia cardiaca o renal, así como el agravamiento de la propia enfermedad crónica.

 “Las infecciones respiratorias entrañan un riesgo especial para los mayores, debido a que el sistema inmune se debilita con la edad”.



Los resfriados normalmente se caracterizan por los típicos estornudos, algo de tos, mucosidad, congestión nasal, picor de garganta y ojos llorosos. Aunque también hay malestar, el cansancio suele ser leve o moderado y la fiebre es inusual o baja. La gripe, en cambio, suele cursar con fiebre alta, dolor muscular, cefalea, cansancio intenso, debilidad y malestar general, muchos de los cuales son también característicos del covid-19. En cualquier caso, esto son orientaciones generales y para confirmarlo es necesaria la realización de un test especifico de gripe y/o covid-19.

De todas formas, si existe otra enfermedad crónica (diabetes, asma, EPOC, enfermedades cardiacas o renales) y/o aparece fiebre alta -por encima de 38º C-, fatiga al respirar o dolor torácico, se debe acudir al médico.



Si se confirma la presencia de gripe o covid-19, el profesional sanitario nos recomendará el tratamiento más adecuado, que irá dirigido a mitigar los síntomas de la persona que cuidamos. En general, las infecciones respiratorias pueden aliviarse con reposo, una correcta hidratación y el uso de medicamentos para reducir el dolor y la fiebre. 

Asimismo, existen fármacos que permiten disminuir la inflamación de la mucosa nasal y aliviar el goteo o la congestión -que también deben usarse bajo la recomendación y supervisión médica-. En caso de tos, que puede ser seca o productiva, el profesional sanitario valorará si es conveniente el uso de antitusivos o expectorantes, que ayudan a fluidificar las mucosidades.

Cabe recordar, por último, que en ningún caso recurriremos a antibióticos, ya que la gripe, el covid-19 y los resfriados están producidos por un virus. Únicamente en caso de que se presentasen otras complicaciones bacterianas en paralelo, el médico valoraría su posible conveniencia. 



Igual o más importante que el tratamiento de una infección respiratoria es prevenirla; es decir, nuestro primer objetivo debe ser evitar que nuestro familiar llegue a contraer la gripe, resfriado o covid-19. Para ello, es fundamental que tanto las personas mayores como sus familiares cuidadores sigamos las siguientes medidas en nuestro día a día:

  1. Vacunarse anualmente contra la gripe y el covid-19. Como hemos visto, las personas mayores de 60 años pertenecen al grupo con mayor riesgo de complicaciones en caso de contraer estas infecciones respiratorias. Por este motivo, el Ministerio de Sanidad les aconseja la vacuna para la gripe y para el covid-19, que pueden ayudarles a prevenir la enfermedad y, en caso de contagio, a minimizar los síntomas. También recomienda vacunarse a las personas cuidadoras para evitar enfermar y, por tanto, minimizar el riesgo de transmitir la infección a nuestro familiar.
  2. Usar mascarillas si se presentan síntomas o se comparte espacio con quienes los tengan. Esta medida nos permitirá, tanto protegernos del covid-19, gripes y resfriados, como evitar contagiar a otras personas si los hemos contraído, sobre todo, cuando nos encontremos en espacios cerrados. En este segundo caso, se recomienda evitar el contacto excesivo con la persona cuidada durante los dos o cuatro primeros días del proceso, cuando el riesgo de propagación es mayor. Y por supuesto, nunca compartiremos con ella alimentos, vasos, cubiertos, pañuelos, toallas u otros objetos. 
  3. Ventilar y desinfectar adecuadamente la casa. Todos los días abriremos las ventanas al menos durante diez minutos para evitar la concentración de virus y, en caso de que haya alguien enfermo en casa, también es muy aconsejable que limpiemos las superficies de la casa con productos desinfectantes.
  4. Huir de los ambientes fríos, húmedos o con humo. Dado que estos virus prefieren las bajas temperaturas y la humedad, evitaremos que nuestro familiar se exponga de manera prolongada al frío -en caso de salir, nos aseguramos de que está bien abrigado-, así como a cambios bruscos de temperatura y a las bebidas excesivamente frías. Debemos prestar también especial atención a zonas con corrientes de aire o a un uso excesivo de la calefacción o del aire acondicionado.
  5. Lavarse con frecuencia las manos. Lo haremos con agua y jabón durante al menos quince segundos, poniendo especial atención a la zona entre los dedos y debajo de las uñas, donde puede acumularse la suciedad. Además, llevaremos siempre un bote de gel hidroalcohólico para aquellos momentos en que no tengamos acceso a agua y jabón.
  6. Estornudar y toser con cuidado. Cuando tosamos o estornudemos, lo haremos en un pañuelo desechable, que luego tiraremos a la basura. Si no disponemos de uno, usaremos el codo o el antebrazo antes que la mano, que lavaremos después de cada estornudo. Evitaremos también tocarnos en exceso los ojos, la nariz o la boca para no introducir gérmenes en nuestro organismo.
  7. Cuidar el sistema inmune. La clave para prevenir enfermedades respiratorias es mantener fuerte el sistema inmunológico. Nos ayudará a conseguirlo dormir el número suficiente de horas, seguir una alimentación variada y equilibrada que garantice un correcto aporte de vitaminas y minerales, realizar ejercicio físico de manera regular dentro de nuestras posibilidades y tratar de mantener a raya el estrés.

Fuentes:

  • Instituto Nacional sobre el Envejecimiento (NIA). Institutos Nacionales de la Salud (NIH). “La gripe y las personas mayores”.
  • Laboratorios Cinfa. Cinfasalud. “Gripe y resfriado”. Autor: Doctor Julio Maset, médico de Cinfa.
  • Asociación Española de Pediatría (AEPED). “Documento gripe”.
  • Laboratorios Cinfa. Cinfasalud. Cistitis. Autor: Doctor Julio Maset, médico de Cinfa.
  •  Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos (CGCOF). PORTALFARMA – Comunicaciones Profesionales. Informe gripe. (Última modificación: 2011).
  •  Colegio de Farmacéuticos de Barcelona. “Resfriados con complicaciones”. Mercè Barau, farmacèutica.
  •  Ministerio de Sanidad Servicios Sociales e Igualdad. “Enfermedades Transmisibles. Gripe”.
  • Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN).
  • Laboratorios Cinfa. Cinfasalud. Nota de prensa “Gripe, covid y resfriado: cómo diferenciarlos”.
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