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Cuando la persona que cuidamos tiene movilidad reducida o deterioro cognitivo, la tarea de vestirla y desvestirla reviste mayor complejidad, aunque esta variará en función de su grado de autonomía o dependencia o si tiene alguna discapacidad.

Si, aunque con ciertas limitaciones, es capaz de vestirse por sí misma, trataremos de facilitarle esta tarea sustituyendo en su ropa los botones y cremalleras por tiras de velcro y, si es posible, optando por prendas de una sola pieza elásticas y no ajustadas. También sustituiremos los zapatos o zapatillas de cordones por otros con cierre adhesivo, tacón plano, horma ancha y suela antideslizante -lo que además aumentará su estabilidad y reducirá el riesgo de caídas-.

Como paso previo al momento de vestir, puede resultar útil planificar con antelación la ropa a ponerse, por ejemplo, eligiendo el día anterior, si fuera posible junto con la persona a la que cuidamos, las prendas que desea ponerse, teniendo en cuenta la previsión del tiempo, y dejándola lista en un sitio accesible, y siguiendo el orden en el que deberá colocársela.

Cuando se esté vistiendo, supervisaremos el proceso sin meterle prisa. Si sufriera dificultades en algún paso, en vez de ayudarle directamente, intentaremos primero darle indicaciones sencillas o mostrarle los pasos para que nos imite. Con mucha frecuencia esta no es nuestra primera reacción, pero, aunque no lo consigamos siempre, todo lo que hagamos para fomentar su autonomía y animarle a que continúe realizando estas labores por sí misma, hasta donde le sea posible, favorecerá su autoestima y le ayudará a mantener por más tiempo estas capacidades y todo ello nos ayudará a nosotros en nuestra tarea de cuidados.

Con este mismo fin, podemos conseguirle utensilios que le faciliten el proceso de vestirse y desvestirse como calzadores de mango largo, calzadores de calcetines, abotonadores, extensores para recoger objetos, etc.



En el caso de que la persona que cuidamos esté en cama, seguir los siguientes pasos nos ayudará a vestirla con más rapidez y a reducir las molestias posibles para la persona:


1. En primer lugar, vestiremos la parte inferior, para lo que le colocaremos el pantalón o falda hasta las rodillas.


2. A continuación, pediremos a nuestro familiar que levante la pelvis y tiraremos de la prenda por los dos lados. Si no fuera capaz, le ayudaremos a ponerse de lado con suavidad y tiraremos de un único lado del pantalón o falda. Luego la giraremos del lado contrario y tiraremos del otro lado de la prenda. Si hubiera una pierna afectada porque, por ejemplo, existe hemiplejia, empezaremos siempre por esta.

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3. Una vez colocada, estiraremos la prenda para evitar arrugas y pliegues, que podrían causar úlceras por presión.

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Ahora, vestiremos la parte superior. Si vamos a usar una prenda abierta como una chaqueta o camisa, seguiremos los siguientes pasos:


1. Ayudaremos a la persona a que se incorpore ligeramente y, en esta posición, le ayudaremos a introducir un brazo en la manga -si lo hubiera, empezaremos por el brazo afectado-.


2. Después, le echaremos la prenda por detrás de la espalda y meteremos el otro brazo por la manga.


3. Por último, recolocaremos la prenda, se la abrocharemos y la estiraremos. En caso de que tenga botones, empezaremos por el último.


Si la prenda fuera cerrada, lo haremos del siguiente modo:

  • Le introduciremos la prenda por la cabeza.
  • Le elevaremos los brazos y los meteremos en las mangas.
  • Finalmente, bajaremos la prenda, se la acomodaremos y la estiraremos bien para evitar pliegues y arrugas.


En tercer lugar, si hubiera que vestir a la persona que cuidamos sentada o en silla de ruedas, seguiríamos los mismos pasos que si estuviera en la cama para poner las prendas superiores, mientras que, para las inferiores, tendríamos que proceder de la siguiente manera:


1. Le cruzaremos una pierna sobre la otra -empezando por la afectada, si la hubiera-. Introduciremos la pernera correspondiente a esa pierna hasta la rodilla.


2. Le descruzaremos la pierna e introduciremos la otra en la otra pernera.


3. Le pediremos que se levante o le ayudaremos a hacerlo y le subiremos y abrocharemos el pantalón. Si tuviera las extremidades inferiores paralizadas, podríamos pedirle que alzara la pelvis apoyándose sobre los brazos o ayudarle a hacerlo. En ambos casos, si contamos con una grúa de movilización, puede resultar de ayuda en este último paso.

Para desvestir a la persona que cuidamos, seguiremos los mismos pasos, pero en orden inverso y, en caso de que haya un miembro afectado, empezando por el sano.


Fuentes:

  • Confederación Española de Alzheimer y otras demencias (CEAFA).Consejos y cuidados para vestir y arreglar”.
  • Gobierno de Cantabria. “Guía visual para cuidadores no profesionales”. Edita: Dirección General de Consejería de Empleo y Políticas Sociales. Consejería de Empleo y Bienestar Social. Gobierno de Cantabria. Material elaborado y cedido por el Gobierno de Aragón.
  • Asepeyo. “Guías de autocuidados. Recomendaciones del enfermero/a y procedimiento terapéutico. Vestirse y desvestirse”.

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