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Sea mujer u hombre, la probabilidad de que la persona que cuidamos llegue a sufrir incontinencia urinaria se incrementa de manera significativa con el paso de los años. Igualmente, las posibilidades de que padezca pérdidas involuntarias de orina aumentan si, además de tener edad avanzada, nuestro familiar padece deterioro funcional y cognitivo o trastornos neurológicos o musculares como el alzhéimer o el párkinson.

También el uso de algunos fármacos, trastornos intestinales como el estreñimiento, padecer infecciones de orina o enfermedades endocrinas como la diabetes pueden provocar pérdidas involuntarias de orina. De igual modo, la falta de movilidad que a menudo afecta a los mayores o a las personas con discapacidad puede impedirles llegar al baño a tiempo.

“Además de incomodidad y problemas de higiene, la incontinencia urinaria en personas mayores puede provocar complicaciones médicas, como úlceras”.


De todos los tipos de incontinencia urinaria, los más relevantes para las personas mayores son tres:

  • La incontinencia urinaria de urgencia, en la que la persona siente un deseo de orinar muy intenso y repentino que le resulta difícil contener, por lo que no es capaz de llegar al baño a tiempo.
  • La incontinencia funcional, cuando el aparato urinario no está afectado, pero existen problemas de movilidad o trastornos mentales que impiden al cerebro procesar la orden de ir al baño.
  • La incontinencia urinaria sin percepción del deseo miccional que, aunque menos frecuente, también puede afectar a los mayores. Conocida, asimismo, como “inconsciente” o por rebosamiento, este tercer tipo se caracteriza por la ausencia de ganas o deseo de orinar y suele requerir el uso de compresas absorbentes o pañales.



Debemos tener en cuenta que, además de incomodidad y problemas de higiene, la incontinencia urinaria es un problema médico que puede causar importantes complicaciones en las personas mayores. Por ejemplo, aumenta el riesgo de lesiones en la piel como úlceras, de infecciones, así como de caídas y de fractura de cadera por la urgencia de ir al baño, lo que implica también mayor peligro de pérdida de movilidad.

A las anteriores consecuencias, se suma el gran impacto emocional, psicológico y social que puede tener este problema en la persona que cuidamos, quien puede llegar a sufrir trastornos del ánimo o tender al aislamiento social. Además, también puede aumentar la sobrecarga para la persona cuidadora.



Aunque es un problema más frecuente con la edad, no debemos asumirlo como algo inevitable e inherente a las personas mayores. Por ello, es aconsejable comentarlo con el médico, que establecerá las medidas oportunas y, además, podrá evaluar alguna de las causas comentadas (diabetes, estreñimiento, fármacos, etc.) y que pueden tener un tratamiento específico.

Lo que sí está en nuestra mano es poner en práctica diferentes pautas y hábitos diarios que ayudarán a la persona a nuestro cargo a prevenir o mejorar la incontinencia urinaria y, de esta manera, a disfrutar de una mayor calidad de vida. Entre ellos, se encuentran:

  • Reducir la ingesta de líquidos en la media tarde y la noche. Para compensar y evitar la deshidratación, le daremos una mayor cantidad de líquidos durante el resto del día.
  • Eliminar de la dieta alimentos que puedan irritar la vejiga, como los condimentados, los picantes o los cítricos
  • Evitar las bebidas excitantes de la vejiga. Entre ellas, se encuentran las que contienen alcohol, cafeína, las bebidas carbonatadas, el té y las infusiones en general.
  • En caso de estreñimiento, incrementar la fibra en la dieta. Por ejemplo, verduras, frutas y cereales integrales ayudarán a nuestro familiar a combatir este trastorno digestivo, que puede empeorar la incontinencia urinaria
  • Planificar horarios para ir al baño. Vaciar la vejiga a intervalos regulares contribuirá a reducir las pérdidas de orina, por lo que podemos ayudarle a ir al aseo después de levantarle, cada dos horas, después de cada comida y antes de acostarla.
  • Crear una ruta de acceso al baño accesible. El aseo debe ser fácil de localizar e identificar y el trayecto hasta él ha de estar bien iluminado y libre de obstáculos. También es conveniente dejar la puerta del baño abierta para que sea visible.
  • Usar ropa cómoda, que sea fácil de poner y quitar, dentro de lo posible. Si vestimos a la persona que cuidamos con este tipo de prendas, facilitaremos sus movimientos en el aseo. También podemos recurrir a los velcros en sustitución de botones y cremalleras.
  • Realizar ejercicios de rehabilitación del suelo pélvico. Si nuestro familiar cuenta con suficiente capacidad física y mental, podemos ayudarle a llevar a cabo ejercicios de suelo pélvico como los de Kegel, que contribuyen a reforzar la musculatura pélvica.
  • Fomentar la comunicación. En caso de falta de movilidad, es muy importante que animemos a la persona cuidada a que nos diga cuándo necesita orinar. Por nuestra parte, prestaremos atención a señales no verbales, signos de inquietud, sonidos inusuales o silencios bruscos.
  • Mostrar comprensión por nuestra parte. Cuando sufra pérdidas de orina, es importante que tratemos de mostrar empatía y paciencia, trasladándole que no pasa nada y evitando hacerle sentir culpable.

Si las anteriores medidas no son suficientes, el médico de nuestro familiar valorará el uso de fármacos o distintas técnicas quirúrgicas, así como la necesidad de recurrir a una sonda vesical. También puede ser necesario el uso de compresas absorbentes o pañales.


Fuentes:

  • Salud Madrid. Hospital Universitario Puerta del Hierro Majadahonda. Escuela de Cuidadores. Vídeo 10. Manejo de continencia. Blanca Carballido de Miguel. Facultativo especialista de Geriatría.
  • Alzheimer’s Association. “Incontinencia urinaria”.
  • Laboratorios Cinfa. Cinfasalud. “Incontinencia urinaria”. Autor: Doctor Julio Maset, médico de Cinfa.
  • Asociación Española de Urología (AEU). “Incontinencia urinaria”. Agustín Franco de Castro, Luis Peri Cusí, Antonio Alcaraz Asensio Servicio de Urología, ICNU, Hospital Clínic i Provincial de Barcelona.
  • European Association of Urology (EAU). “Guía clínica sobre la incontinencia urinaria”. A. Schroder, P. Abrams (co presidente), K E. Andersson, W. Artibani, C.R. Chapple, M.J. Drake, C. Hampel, A. Neisius, A. Tubaro, J.W. Thuroff (presidente).  
  • Ministerio de Sanidad y Consumo-Organización Médica Colegial de España. “Guía de Buena Práctica Clínica en Incontinencia Urinaria”. Dr. Francisco Toquero de la Torre. Complejo Hospitalario Ciudad de Jaén. Dr. Julio Zarco Rodríguez. Imsalud. Im&C.
  • Medline Plus Enciclopedia Médica. Institutos Nacionales de la Salud de Estados Unidos (NIH).  “Incontinencia urinaria de esfuerzo”.
  • Información Terapéutica del Sistema Nacional de Salud. “Incontinencia urinaria”. Rexach Cano L1. Verdejo Bravo C2. Vol. 23-Nº 6- 1999.
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