Cuidados de la persona con sonda vesical
Autora: Dra. Alicia López de Ocáriz
directora médica de Cinfa
La persona que cuidamos puede requerir la utilización de una sonda vesical en caso de incontinencia o retención urinaria. De ser así, conviene que tengamos en cuenta las siguientes recomendaciones para garantizar su bienestar y confort.

Acerca de la posición de la sonda:
- Evitaremos que la sonda esté tensa, ya que esto podría causar dolor.
- Procuraremos, igualmente, que no se doble, lo que podría impedir que la orina caiga en la bolsa o recipiente.
- Es recomendable mantener la sonda cerca de la pierna, si es posible, con un esparadrapo.

Sobre las bolsas de drenaje:
- En el caso de que utilicemos la sonda con bolsas de drenaje, es preferible que estas se vacíen por debajo para desconectar el circuito las menos veces posibles. De este modo, disminuye el riesgo de infección urinaria.
- Asimismo, es muy importante que esta bolsa quede colocada debajo del nivel de la vejiga para evitar reflujos. También nos aseguraremos de vaciarla antes de que esté llena (la orina no debe sobrepasar nunca dos tercios de su capacidad) o al menos una vez al día, sin tocar los bordes.

Higiene y cuidado de la sonda y el área genital:
- Lavaremos con agua y jabón los genitales y la zona anal dos veces al día y secaremos muy bien el área para reducir el riesgo de infección. El aseo de esta zona debe realizarse siempre de delante hacia atrás, hacia el ano, para evitar posibles infecciones.
- Evitaremos manipular la sonda salvo que sea estrictamente necesario y haya sido autorizado por el médico.
- Para llevar a cabo el aseo y antes de tocar la sonda, deberemos lavarnos muy bien las manos con agua y jabón, secarlas y utilizar guantes estériles, para minimizar la posibilidad de que penetren en ella microorganismos que puedan causar infecciones.
- Limpiaremos la sonda por la parte exterior.

Recomendaciones y signos de alarma:
- Debemos asegurarnos de que la persona con sonda vesical beba abundante líquido: al menos seis vasos al día, excepto si el médico hubiera restringido su toma.
- Avisaremos al médico en caso de que aparezcan signos de alarma generales como los siguientes: dolor lumbar, sudoración, escalofríos, dolor de cabeza, fiebre, enrojecimiento del rostro, extremidades frías o palidez. En lo que respecta a la orina, vigilaremos si la cantidad es muy poca, posibles cambios de color, si es turbia o tiene coágulos, si huele mal o si la sonda se cae. Y con respecto a los genitales, es relevante observar señales de posible enrojecimiento, escozor, ardor, inflamación o presencia de pus en la zona. En todos los casos. consultaremos igualmente con el médico.

Fuentes:
- Cruz Roja Española. «Guía básica para personas cuidadoras«. Madrid. Pp.
- Fundación valle del Lili. Folleto «Cateterismo vesical. Cuidado en casa».

