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Al fondo de la imagen podemos ver una señora mayor hablando exaltada. En primer plano, una mujer más joven, probablemente su hija, mira hacia abajo con gesto de resignación. Una de las cosas que más desconciertan a quienes cuidan de un familiar es notar que este empieza a tener cambios de humor inesperados: se enfada más, está más irritable, o parece triste sin motivo. Saber identificar y gestionar correctamente estas situaciones es importante en la relación entre personas cuidadoras y cuidadas.

Autora: Dra. Rebeca Cáceres

psicóloga sanitaria y psicoterapeuta

Cómo detectar los cambios de humor en la persona cuidada

Autora: Dra. Rebeca Cáceres

psicóloga sanitaria y psicoterapeuta

Una de las cosas que más desconciertan a quienes cuidan es notar que su familiar empieza a tener cambios de humor inesperados: se enfada más, está más irritable, o parece triste sin motivo.



Los cambios de humor en las personas mayores no suelen aparecer porque sí. En la mayoría de los casos, puede deberse a varios factores relacionados con aspectos físicos, emocionales o sociales. Algunos de los más frecuentes son:

  • Dolor físico: cuando una persona siente dolor es habitual que esté más irritable, apagada o impaciente.
  • Efectos secundarios de la medicación: ciertos tratamientos pueden influir en el estado de ánimo, provocando decaimiento, nerviosismo o alteraciones en el sueño que terminan afectando al humor.
  • Pérdida de autonomía: ser conscientes de que ya no se puede hacer todo lo que se hacía siendo más joven, o que se necesita ayuda para tareas cotidianas, puede generar frustración, enfado, tristeza o incluso culpa y vergüenza.
  • Cambios en la rutina diaria: dejar de hacer actividades (conducir, hacer la compra) que han formado parte de la vida diaria de una persona y que, incluso, disfrutaban puede generar mucho malestar.
  • Cambios en la rutina social o de ocio: no poder ver a amigos, perderlos o que haya cambios en la rutina de la vida social influye directamente en el estado emocional de la persona mayor. También la pérdida de actividades significativas (jugar a las cartas, hacer crucigramas…) puede estar asociada al malestar.

Además de esto, los cambios de humor también pueden ser señales tempranas de deterioro cognitivo.



A veces, cuesta entender qué le pasa a la persona que se está cuidando y uno se siente perdido sin saber qué hacer. Estas estrategias pueden ayudar a manejar mejor estas situaciones:

  • Observar sin juzgar. Antes de buscar una solución inmediata, conviene que se dedique un tiempo a observar qué puede estar detrás del cambio de humor para ver si es algo puntual de unos días o es algo que tiene un patrón continuado. Algunas preguntas que pueden ayudar son: ¿tiene dolor?, ¿por qué? ¿Duerme bien? ¿Está relacionado con algo que haya pasado?
  • Validar lo que siente. Aunque no se comprenda del todo, es importante acompañar con empatía. Frases como “entiendo que esto te moleste” o “es normal que estés más sensible” pueden ayudar a que se sienta escuchado y comprendido.
  • No tomarse las cosas como algo personal. Muchas veces, el enfado o la irritabilidad parece que van dirigidos a quien cuida, pero no es así. Conviene tener esto en cuenta para poder verlo desde otra perspectiva y que se ponga el foco en qué le pasa realmente a la persona mayor, que suele ser una causa interna. Solo así podrá darse una respuesta real a la situación.
  • Buscar momentos de calma. En estos casos, lo más importante es fomentar la regulación de la persona. Si la persona está alterada, lo mejor es no discutir ni entrar en el conflicto. En su lugar, usar un tono tranquilo y frases empáticas como “entiendo que esto te moleste” puede ayudar a que se sienta comprendida y se calme poco a poco.
  • Mantener rutinas estables. Los cambios bruscos pueden generar inseguridad. Tener hábitos en los horarios y en las costumbres aporta sensación de previsión y tranquilidad.
  • Pedir ayuda si los cambios de humor son muy frecuentes. Si estos episodios aumentan o se vuelven difíciles de manejar, conviene consultar con el médico de atención primaria para valorar causas y posible tratamiento.

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