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Cómo evitar la confusión en el hospital (síndrome confusional agudo o delirium)

Autoras: Dra. Chenhui Chen y Dra. Irene Criado Martín

Geriatras

¿Qué es el síndrome confusional agudo o delirium?


Es muy frecuente que las personas mayores en el hospital estén más confundidas de lo que lo están habitualmente. Es una situación que aparece de manera repentina y puede ir variando a lo largo del día. Veremos a la persona más desorientada o más despistada, de repente podrá tener pérdidas de memoria que no suele tener habitualmente o incluso podrá estar más agitada o más dormida, o tener alucinaciones. Todos estos son datos que deben hacer que pensemos en lo que se llama síndrome confusional agudo.

En algunas ocasiones, esto estará relacionado simplemente con la enfermedad que motiva el ingreso en un hospital, pero, en otras, será reflejo de que algo más está pasando. Frecuentemente, será consecuencia de la inseguridad y el miedo, ya que la persona está desorientada y desconoce todo lo que ocurre a su alrededor. En otras ocasiones, también puede ser una manifestación de incomodidad, dolor o malestar.

Esto también puede ocurrir en nuestras casas, por lo que conocer en qué consiste el síndrome confusional agudo es importante para poder detectar que algo no va bien antes de que “de la cara”. Si identificamos cualquier de estos cambios de manera repentina en casa, debemos buscar consejo médico.

¿Cómo tratar el síndrome confusional agudo?


Lo que más ha demostrado mejorar esta situación son las medidas ambientales, es decir, todo lo que podemos hacer el resto para ayudar a quien se enfrenta a esta situación.

  • Dar seguridad. Todas las estrategias dirigidas a mejorar esta situación tienen como objetivo que la persona se sienta segura, ya que lo que le está pasando es algo que le genera miedo e inseguridad. Esto se puede conseguir a través de las personas que le acompañan o mediante objetos que le den esta seguridad.
  • Facilitar la comunicación. Es importante que tenga todas las ayudas necesarias para que la comunicación sea adecuada, como gafas y audífonos, para facilitar así su orientación y relación con el entorno. Además, es fundamental emplear un tono de voz tranquilo, ya que debemos entender que la persona se encuentra en un estado de vulnerabilidad en el que puede sentirse con miedo en muchos momentos. 
  • Mantener su rutina diaria. A pesar de estar en el hospital, será importante que, en la medida de lo posible, intentemos seguir con sus rutinas diarias. Por ejemplo, si todos los días por la mañana lee el periódico o escucha la radio, podemos tratar dar continuidad a este hábito de manera sencilla. 
  • Favorecer la orientación. Esto se consigue a través de calendarios, con los que cada día, en varios momentos del día, podremos recordar el día, mes y año en el que estamos. También ayudará tener un reloj cerca, que sea fácil de leer, para ir recordando el momento del día en el que estamos.
  • Establecer horas de luz y sonido. Durante el día, tendremos que subir las persianas para que la luz del día ayude en su orientación y ciclo circadiano. Por la noche, usaremos luces más tenues y tonos de voz más tranquilos para favorecer el descanso nocturno. 
  • Búsqueda de actividades placenteras. El día en el hospital se hace muy largo, por lo que es importante buscar actividades para la persona que cuidamos, que puedan hacer que estas horas pasen más rápido. Tenemos que intentar que estas actividades resulten placenteras para la persona. Ejemplos de esto son: ver fotos de familiares (que, además, pueden servir como ejercicios de memoria), juegos de cartas, pintura, radio, TV, etc.
  • Establecer momentos para ir al baño e hidratarse. Es frecuente que, durante la hospitalización, la persona se estriña más de lo habitual o, incluso, que no quiera hacer sus necesidades en el pañal por no estar acostumbrada. Solo la molestia que esto genera puede ser motivo de delirium. Por ello, es importante intentar regularlo lo máximo posible, con una adecuada hidratación a lo largo del día (por ejemplo, estableciendo varios momentos del día para beber pequeños tragos de agua; siempre consultando con nuestro médico). También resulta clave reservar momentos para ir al baño o solicitar ayuda para ello. 
  • Movilización precoz. No solo para prevenir y mejorar la situación de confusión, sino que también, para la mejor recuperación del hospital, es importante que la persona se movilice lo antes posible, si su enfermedad lo permite. El primer paso será levantar al sillón durante el máximo de horas posible. Si no hay contraindicaciones, lo ideal también es caminar por la habitación o, incluso, por el pasillo, lo antes posible. Si no fuera posible, también podremos preguntar si puede salir en silla de ruedas. Todo esto le ayudará a saber dónde está, a que se sienta estimulado por otros ambientes e incluso a que pueda estar acompañado por más personas. 
  • Preguntar por dolor o molestias. En algunas situaciones, las personas en el hospital pueden estar molestas o doloridas por muchos motivos, y no saben o quieren expresarlo. Preguntar activamente sobre ello es importante para identificar qué es lo que puede estar pasándole.

Por último, cabe mencionar que, si por cualquier motivo no nos vemos capaces de afrontar esta situación, compartir este sentimiento con las personas que nos rodean o los profesionales que trabajan en el hospital nos puede ayudar a llevarlo mejor. 
Una vez resuelta la situación, también es recomendable solicitar consulta con nuestro médico, para estudiar si la persona con síndrome confusional que no tenía ningún problema de memoria antes de tenerlo, puede estar comenzando con un deterioro cognitivo.

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