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La teleasistencia es mucho más que tecnología: es prevención, acompañamiento y tranquilidad tanto para la persona usuaria como para su entorno familiar. Se trata de un servicio que garantiza la conexión directa con un equipo de profesionales las 24 horas del día, los 365 días del año. Ante cualquier situación de emergencia, basta con pulsar un botón para recibir atención inmediata, lo que favorece la autonomía y seguridad de la persona en su hogar.



Es un servicio pensado no solo para personas mayores, sino también para quienes presentan movilidad reducida, enfermedades crónicas, discapacidad, convalecencia tras una intervención, riesgo de caídas, o que viven solas y necesitan sentirse acompañadas y seguras. También es una herramienta de apoyo para familias y personas cuidadoras que requieren refuerzo y tranquilidad.



La teleasistencia se adapta a cada persona y a cada situación, ofreciendo soluciones dentro y fuera del hogar con distintos niveles de autonomía, monitorización y accesibilidad:

  • Teleasistencia en casa
  • Teleasistencia móvil
  • Teleasistencia móvil accesible
  • Localizador de personas
  • Prevención y autocuidado


Todas las opciones garantizan seguridad, acompañamiento y respuesta inmediata ante emergencias.


“La teleasistencia se adapta a cada persona y situación, ofreciendo soluciones dentro y fuera del hogar con distintos niveles de autonomía, monitorización y accesibilidad.”


Para seleccionar el servicio de teleasistencia más adecuado es fundamental analizar el perfil y las necesidades reales de la persona usuaria. Se deben considerar sus hábitos diarios, su nivel de autonomía, los posibles riesgos asociados (como caídas, deterioro cognitivo o vivir sola), la conveniencia de incorporar sensores de seguridad y la necesidad de disponer de cobertura fuera del hogar mediante dispositivos móviles con geolocalización. También es importante valorar la frecuencia de acompañamiento proactivo, como llamadas de seguimiento o recordatorios personalizados. De este modo, la teleasistencia puede configurarse como un servicio totalmente adaptado a la evolución y circunstancias de cada persona.


El servicio es muy sencillo: mediante un colgante o pulsera (en casa) o un reloj inteligente (fuera de casa), con solo pulsar, la persona conecta con el  equipo operativo 24/7.
Cada pulsación se atiende como una posible emergencia: se valora la situación, se realiza un acompañamiento emocional si la persona necesita hablar, se avisa a familiares o se activan los servicios públicos (policía, bomberos, ambulancia) en caso de emergencia, permaneciendo junto a la persona hasta la resolución del problema.


La teleasistencia aporta seguridad permanente, tranquilidad y confianza, ofreciendo atención inmediata las 24 horas ante caídas, mareos o problemas de salud; incorpora prevención de riesgos mediante sensores que detectan humo, gas, caídas o inactividad; proporciona acompañamiento emocional mediante llamadas programadas y escucha activa y  ofrece recordatorios y seguimiento para apoyar rutinas como la medicación, las citas médicas, la hidratación o los hábitos saludables.


“La teleasistencia aporta seguridad permanente, tranquilidad y confianza, ofreciendo atención inmediata las 24 horas.”


La teleasistencia ofrece tranquilidad permanente al contar con atención profesional ante cualquier emergencia, reduce el estrés y la carga emocional de las personas cuidadoras al evitar la sensación de estar siempre en alerta, y brinda apoyo profesional inmediato mediante orientación y acompañamiento especializado. Además, proporciona monitorización complementaria gracias a sensores capaces de detectar caídas o cambios en la rutina, lo que permite actuar de forma preventiva.  Este servicio genera un impacto positivo en el bienestar de toda la familia. 


La activación del servicio se realiza bien mediante la pulsación del botón por parte de la persona usuaria o a través de un sensor que emite una alerta de forma automática. De inmediato, una persona del centro de atención establece comunicación en cuestión de segundos para valorar la situación. A partir de esa primera respuesta, se pone en marcha el protocolo de actuación correspondiente: contacto con familiares o personas de referencia y, cuando es necesario, movilización de recursos sanitarios o de emergencias. Tras la intervención, se realiza un seguimiento posterior para garantizar el bienestar de la persona, verificar la resolución del incidente y ofrecer apoyo adicional si fuera preciso.


Sí. La teleasistencia también incorpora servicios de prevención y acompañamiento proactivo, mediante llamadas programadas, recordatorios personalizados de medicación y pautas para promover hábitos de vida saludables. Estas acciones contribuyen a reducir la sensación de soledad, fortalecen las rutinas diarias y mejoran de forma significativa la calidad de vida de la persona usuaria.


Sí. La teleasistencia resulta especialmente útil en casos de deterioro cognitivo leve y en personas con enfermedades crónicas. En situaciones de deterioro cognitivo, el servicio permite reforzar rutinas, ofrecer recordatorios estructurados y apoyarse en sensores de seguridad que detectan inactividad, salidas no habituales o riesgos en el hogar, aportando un entorno más controlado y seguro. En el caso de enfermedades crónicas, la teleasistencia facilita un seguimiento continuado, permite detectar cambios en el estado de salud y garantiza una respuesta rápida ante la aparición de síntomas, contribuyendo a una intervención temprana y a una mejor evolución de la persona usuaria.


Las principales barreras para aceptar la teleasistencia suelen estar relacionadas con percepciones y miedos comunes pero todas ellas cuentan con soluciones eficaces. La idea de “no lo necesito” es habitual, sin embargo, la teleasistencia se concibe como un servicio preventivo, que actúa antes de que ocurra una emergencia y ofrece seguridad sin interferir en la vida diaria. Otra preocupación frecuente es el miedo a perder privacidad, pero el servicio no invade la intimidad: no escucha, no graba y únicamente actúa cuando la persona pulsa el botón o cuando un sensor detecta una situación de riesgo. También puede aparecer un cierto rechazo a la tecnología, que se supera con dispositivos muy sencillos, intuitivos y acompañados de formación y apoyo inicial para garantizar un uso cómodo desde el primer día. Por último, la barrera del coste puede mitigarse mediante ayudas, subvenciones o tarifas ajustadas.


“Las principales barreras para aceptar la teleasistencia suelen estar relacionadas con percepciones y miedos comunes, pero todas ellas cuentan con soluciones eficaces.”


Existen diferentes entidades que ofrecen el servicio de teleasistencia como, por ejemplo, Cruz Roja, cuyo coste de la teleasistencia varía en función de la modalidad seleccionada (desde 25€ a 45€) en función de sus necesidades y posibilidades, garantizando seguridad y acompañamiento.  

Para más información sobre el servicio de teleasistencia de Cruz Roja, contactar con el teléfono gratuito 900 100 333.

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