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Con la llegada de la primavera, el entorno se transforma: las temperaturas comienzan a subir, los días son más largos y nuestra apetencia por ciertos alimentos cambia de forma natural. Al igual que en invierno buscábamos platos que nos reconfortaran del frío, esta nueva estación nos invita a renovar nuestra dieta para mantenernos bien nutridos y, sobre todo, correctamente hidratados.

Para las personas mayores, adaptar la alimentación a estos cambios climáticos no es solo una cuestión de temporada, sino una estrategia fundamental para mantener la vitalidad y prevenir la fatiga asociada al cambio de estación. En este artículo, veremos cómo aprovechar los productos de temporada para crear menús frescos, ligeros y equilibrados.


A continuación, detallamos los cuatro pilares fundamentales para adaptar la dieta de las personas mayores a esta estación, por supuesto, siempre que no haya ninguna contraindicación por parte de nuestro médico:

  1. Refuerza la hidratación: Con el ascenso de las temperaturas, las necesidades hídricas del organismo aumentan. Dado que en la tercera edad la sensación de sed suele estar disminuida, es vital asegurar una ingesta regular de líquidos (agua, infusiones frías o caldos vegetales) para prevenir la deshidratación.

  2. Aprovecha los alimentos de temporada: La primavera es la estación de los alimentos ricos en vitaminas y antioxidantes. Incorporar frutas como las fresas o los nísperos y verduras como los espárragos o las alcachofas es la mejor estrategia para obtener una nutrición óptima y combatir el cansancio estacional.

  3. Evita las digestiones pesadas: El calor ambiental puede ralentizar el proceso digestivo, provocando pesadez o somnolencia. Por ello, es recomendable sustituir los guisos contundentes de invierno por platos más ligeros, utilizando técnicas de cocción suaves, como el vapor, el horno o los salteados rápidos.

  4. Potencia la síntesis de Vitamina D con una exposición solar segura: La primavera es el momento ideal para recuperar niveles óptimos de esta vitamina, esencial para la salud ósea. Una exposición solar segura —mostrando únicamente brazos y manos durante 15-20 minutos al día— es suficiente para activar su síntesis. Se recomienda hacerlo siempre en las horas de menor intensidad, como a primera hora de la mañana o al final de la tarde.


Este menú está diseñado para ser rico en fibra y proteínas de fácil digestión y utiliza productos que alcanzan su mejor momento en estos meses (marzo-junio).


El ejemplo de menú de primavera que hemos referido puede servir para una primera semana y, a continuación, como referencia para elaborar siguientes planificaciones semanales manteniendo su estructura, pero variando los alimentos concretos.

Importante: Estas pautas de alimentación siempre son orientativas. Se deben personalizar según las necesidades de cada persona y, en caso de patologías concretas o dudas, consultar al profesional sanitario.

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