Hipertensión arterial en personas mayores: cómo prevenirla y tratarla
Autora: Dra. Alicia López de Ocáriz
directora médica de Cinfa
¿Qué es la hipertensión?
Como se explica en el tema “Hipertensión arterial en mayores: causas, síntomas y cómo detectarla”, este problema de salud se da cuando los niveles de tensión arterial se mantienen elevados; es decir, cuando la fuerza que la sangre ejerce sobre las paredes de las arterias es muy alta. Esto puede provocar daños en distintos órganos, incrementa el riesgo cardiovascular y predispone a distintas complicaciones de salud.
La hipertensión es especialmente frecuente en las personas mayores, debido a que, con la edad, las arterias se vuelven más rígidas. Además, tal y como se comenta en el artículo mencionado, aunque no se conocen las causas específicas de esta dolencia, sí existen factores de riesgo que predisponen a ella, además de la edad, como el género, los antecedentes familiares, la diabetes, la obesidad, la hipercolesterolemia y hábitos de vida como el tabaquismo, el sedentarismo, el exceso de sal o de grasas en la dieta y el estrés.
“Un estilo de vida saludable puede ayudar a nuestro familiar a prevenir y controlar los niveles altos de tensión”.
¿Qué debo hacer para prevenir o ayudar a controlar la presión arterial?
Por supuesto, si nuestro familiar es ya hipertenso, lo fundamental es seguir las pautas, con o sin medicación, que haya dado su médico, pero también es recomendable, animar a nuestro familiar a llevar un estilo de vida saludable, muchas veces reforzando lo que ya le haya dicho su profesional sanitario.
Además hay recomendaciones generales, que también pueden contribuir a prevenir o retrasar la aparición de la hipertensión:
- Controlar el peso. En caso de sobrepeso u obesidad, una reducción de peso controlada contribuye a equilibrar los niveles de tensión
- Realizar de manera regular actividad física moderada adaptada a sus capacidades. Lo ideal es la combinación de ejercicios aeróbicos, de fuerza, de flexibilidad, de equilibrio y de coordinación.
- Evitar el tabaco y moderar el consumo de alcohol y café. Además de no fumar, conviene evitar ambientes cargados de humo.
- Reducir la sal en las comidas. La sal incrementa la tensión, por lo que no se debe abusar de ella. Al cocinar, podéis potenciar el sabor de vuestros menús con apio o hierbas aromáticas.
- Incluir en la dieta alimentos ricos en potasio, magnesio y calcio. El consumo de alimentos que contengan estos minerales puede ayudar a regular los niveles de tensión, siempre que no exista ninguna contraindicación médica. Encontraréis el calcio en los lácteos -yogures, quesos, leche…-, en algunas frutas y verduras -col, espinacas, cebollas, frutos secos…-, y en el marisco y determinados pescados -anchoas, sardinas, lenguado y salmón-. Por otra parte, son ricos en magnesio los frutos secos como los cacahuetes, las almendras y las nueces; los garbanzos, el maíz y el chocolate. Por último, son fuente de potasio la patata, la espinaca cruda, el aguacate, el ajo y el plátano, entre otros alimentos.
- Eliminar de la dieta las grasas de origen animal. Podéis sustituirlas por otras cardiosaludables de origen vegetal como el aceite virgen de oliva, los frutos secos o el aguacate.
- Elegir métodos de cocción más sanos. Es preferible que cocinéis los alimentos al vapor, al horno o a la plancha, en lugar de fritos o con salsas.
- Consultar con el farmacéutico posibles soluciones nutricionales. Cuando la dieta que sigue nuestro familiar no le garantice el aporte adecuado de los anteriores nutrientes, se podría suplementar con complementos alimenticios que contengan potasio y péptidos lácteos, siempre consultando con un profesional sanitario.
- Vigilar los niveles de tensión y seguir las recomendaciones médicas. Los controles periódicos de tensión son fundamentales en los adultos mayores, sobre todo si la persona que cuidamos tiene antecedentes familiares de hipertensión. Estos chequeos pueden realizarse tanto en el médico de cabecera, como en la farmacia, o en casa con nuestro propio tensiómetro. En este último caso, seguiremos las recomendaciones de la Fundación Española del Corazón que figuran en el tema “Hipertensión arterial en mayores: causas, síntomas y cómo detectarla”.
- Lidiar con el estrés. El aumento de la ansiedad y la tensión emocional resultan peligrosos para el corazón, ya que incrementan los niveles de tensión. Por eso, trataremos de que nuestro familiar se encuentre relajado, realizando diversas actividades de su gusto y fomentando un entorno de comunicación y confianza para responder a sus necesidades o inquietudes.
Fuentes:
- Clínica Universidad de Navarra. Nutrición y salud. “Alimentos ricos en magnesio”.
- Fundación Española del Corazón. Blog Impulso Vital. “Estos son los errores más comunes que cometemos al tomarnos la tensión”.
- Instituto Nacional sobre el Envejecimiento (NIA, por sus siglas en inglés). Institutos Nacionales de la Salud de EE. UU. “La presión arterial alta y las personas mayores”.
- Sanitas. “Hipertensión arterial en adultos mayores”. Dra. Miryam Piqueras.
- Bravo. Directora de Gobierno Clínico de Sanitas Mayores.
- Amavir. “Hipertensión en mayores: síntomas y cuidados”.
- Laboratorios Cinfa. Blog de los Cuidados. Ejercicio físico en adultos mayores: ¡en marcha! Autoras: Dra. Irene Criado Martín y Dra. Chenhui Chen.
- Laboratorios Cinfa. Cinfasalud. “Hipertensión”. Autor: Doctor Julio Maset, médico de Cinfa.
- Laboratorios Cinfa. Cinfasalud. “Cómo cuidar nuestra salud”. Autor: Eduardo González, experto científico de Cinfa.

