
Hipertensión arterial en mayores: causas, síntomas y cómo detectarla
Autora: Dra. Alicia López de Ocáriz
directora médica de Cinfa
¿Qué es la hipertensión?
Se considera que una persona tiene hipertensión cuando sus niveles de tensión arterial se mantienen elevados; es decir, cuando la fuerza que la sangre ejerce sobre las paredes de las arterias, los conductos por los que circula la sangre, es excesiva. Si bien representa un problema muy común en la población y que puede afectar a todo tipo de personas, los casos son más frecuentes en los hombres de más de 55 años y en las mujeres mayores de 65.
Se trata, como vemos, de una enfermedad común en el envejecimiento, debido principalmente a que, con la edad, las arterias se vuelven más rígidas. Es, además, una condición silenciosa, ya que no presenta síntomas o estos pueden pasar desapercibidos, lo que puede impedir un correcto diagnóstico y, por tanto, el correspondiente tratamiento. Así pues, esta dolencia requiere una atención especial en caso de que seamos responsables de un familiar mayor.
¿Qué pasa si una persona mayor tiene la tensión alta?
Aunque al inicio no se manifieste con síntomas, la hipertensión no tratada puede lesionar muy gravemente las paredes de los vasos sanguíneos, lo que implica un mayor riesgo cardiovascular y, a medio y largo plazo, de daños en órganos como el corazón, el riñón o el cerebro.
Esto puede causar complicaciones como enfermedades renales, insuficiencia cardiaca, angina de pecho, infarto, problemas de circulación en las piernas, alteraciones de la visión e ictus (accidente cerebrovascular). Asimismo, aunque no es frecuente, pueden surgir problemas relacionados con el oído.
Por otra parte, aunque la hipertensión normalmente no presente síntomas, en personas mayores puede causar dolor de cabeza, presión en el pecho, acúfenos, mareos o visión borrosa, lo que aumenta el riesgo de caídas, fracturas y pérdida de autonomía.
¿Qué causa la hipertensión?
Existen ciertos factores de riesgo cardiovascular que predisponen a sufrir hipertensión. Algunos de ellos son innatos, como la edad, el sexo o los antecedentes familiares y genéticos, y otros dependen de patologías preexistentes, como la diabetes, la hipercolesterolemia o la obesidad. Sin embargo, el estilo de vida tiene también un rol muy relevante en el desarrollo de la hipertensión, por lo que hay que prestar especial atención a hábitos poco saludables como el tabaquismo, la falta de ejercicio físico regular, una dieta que incluya demasiada sal o alimentos ricos en grasas y el estrés.
¿Cuándo se considera que una persona es hipertensa?
Como decíamos, en caso de tener a nuestro cargo a una persona mayor, hemos de prestar especial atención a esta dolencia con el fin de detectarla de manera precoz y prevenir sus consecuencias. Para lograrlo, teniendo en cuenta que no suele presentar síntomas, es crucial que controlemos de manera periódica su tensión arterial.
En un adulto, y según las últimas recomendaciones, se define:
- la hipertensión como una presión arterial sistólica en la consulta confirmada ≥140 mmHg o una PA diastólica confirmada ≥90 mmHg. Si las mediciones se realizan -bien en el médico, bien en la farmacia o en casa con el tensiómetro-, debemos saber que la definen dos valores diferentes. El primero de ellos se refiere a la presión sistólica -conocida coloquialmente como tensión alta- y mide la presión que la sangre ejerce en el momento del latido del corazón. El segundo, la presión diastólica o tensión baja, refleja la fuerza de la sangre durante los intervalos entre latidos, en los que el corazón se relaja. En casa, en general en una situación más relajada, hablamos de hipertensión a partir de valores mayores de 135/85 mmHg.
- la presión arterial normal: <120/70 mmHg.
- la presión arterial elevada son aquellos valores que quedan entre ambas, y que no llegan a hipertensión, pero que hay que vigilar.
Es necesario señalar que, en las personas mayores, es común la hipertensión sistólica aislada, causada por la rigidez en las arterias consecuencia del envejecimiento, que se caracteriza por valores que superan los 140 mmHg de presión arterial sistólica y por cifras menores de 90 mmHg de diastólica.
Cifras de presión arterial por encima de ≥180/110 mmHg asociadas a cefaleas, alteraciones de la visión, dolor torácico, disnea o mareos constituyen una urgencia médica y requieren intervención profesional inmediata para reducirla.
¿Cómo se puede medir la hipertensión?
Si medimos en casa la tensión arterial a nuestro familiar sirviéndonos de un tensiómetro, es necesario que sigamos unas reglas básicas que nos garanticen que el resultado es totalmente fiable:
- Usaremos un dispositivo validado y fiable y con un tamaño de manguito adecuado a la circunferencia del brazo.
- Tomaremos la tensión en un momento en el que la persona que cuidamos esté relajada, sentada cómodamente tras 5 minutos de reposo, y siempre a la misma hora, ya que la presión arterial varía a lo largo del día.
- Debe sentarse sin cruzar las piernas y con la espalda apoyada en el momento de la medición.
- Evitaremos tomarla si nuestro familiar ha ingerido café o té en las dos horas anteriores, ya que ambas bebidas contienen sustancias estimulantes que pueden alterar los resultados. En ese periodo de tiempo, tampoco es conveniente que fume.
- Por la misma razón, también nos abstendremos de realizar las mediciones justo después de comer.
- Dejaremos que transcurra al menos una hora de reposo si nuestro familiar ha realizado actividad intensa con anterioridad.
- Durante la medición, prestaremos mucha atención a la posición del brazo donde se coloca el manguito del tensiómetro: la extremidad debe permanecer apoyada sobre una mesa o superficie similar, a la altura del corazón y libre de opresión, por eso es mejor retirar la ropa que subir las mangas, porque puede provocar un efecto “torniquete”.
- Procuraremos que nuestro familiar no hable durante la medición.
- Realizaremos siempre dos mediciones separadas entre sí por intervalos de, al menos, uno o dos minutos. El valor de la presión arterial será la cifra media de estas dos medidas. Si la diferencia entre ambas es mayor de 10, se realizarán más mediciones para hacer la media. Lo ideal sería llevarlas a cabo dos veces al día (mañana y tarde), a la misma hora y durante 3 días. Una vez finalizados los 3 días, se debe calcular la media de todas las medidas. Si esta cifra está cerca de los límites de hipertensión, entonces se deben continuar las mediciones durante 7 días más para, después, acudir al médico con toda la información.
Fuentes:
- Fundación Española del Corazón. Blog Impulso Vital. “Estos son los errores más comunes que cometemos al tomarnos la tensión”.
- Instituto Nacional sobre el Envejecimiento (NIA, por sus siglas en inglés). Institutos Nacionales de la Salud de EE. UU. “La presión arterial alta y las personas mayores”.
- Sanitas. “Hipertensión arterial en adultos mayores”. Dra. Miryam Piqueras Bravo. Directora de Gobierno Clínico de Sanitas Mayores.
- Amavir. “Hipertensión en mayores: síntomas y cuidados”.
- Laboratorios Cinfa. Cinfasalud. “Hipertensión”. Autor: Doctor Julio Maset, médico de Cinfa.
- Guía ESC 2024 sobre el manejo de la presión arterial elevada y la hipertensión Desarrollada por el Grupo de Trabajo para el manejo de la presión arterial elevada y la hipertensión de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC) con el apoyo de European Society of Endocrinology (ESE) y European Stroke Organisation (ESO).
