Consejos para mejorar la circulación en las piernas
Autora: Dra. Alicia López de Ocáriz
directora médica de Cinfa
¿Qué significa tener insuficiencia venosa crónica?
Una de las enfermedades comunes entre las personas mayores y que, por tanto, podría afectar a nuestro familiar, es la insuficiencia venosa crónica (IVC), un problema de circulación sanguínea que impide que las venas realicen un retorno adecuado de la sangre al corazón.
¿Cuáles son los síntomas de la insuficiencia venosa en las piernas?
Cuando las venas de las piernas pierden elasticidad, se dilatan y, como consecuencia, la sangre, atraída por la fuerza de la gravedad, se acumula en las extremidades inferiores. Esto, a su vez, provoca síntomas como las varices y las piernas cansadas, además de dolor, hormigueo, y sensación de pesadez en ellas.
La insuficiencia venosa crónica también puede generar hinchazón en la parte inferior de las piernas y de los tobillos, calambres nocturnos -conocidos como síndrome de las piernas inquietas- que pueden dificultar el descanso, así como picor y enrojecimiento y resecamiento de la piel. En el estadio más avanzado de la enfermedad, incluso pueden aparecer úlceras, que pueden llegar a infectarse y ser muy invalidantes.
¿Cuál es la principal causa de la insuficiencia venosa?
Aunque la edad avanzada es uno de los factores que influyen en este problema circulatorio -a partir de los 50 años, la mitad de la población la padece, sobre todo las mujeres-, muchas de las causas de este trastorno están relacionadas con el estilo de vida. Por ejemplo, el sobrepeso, el sedentarismo, permanecer de pie durante tiempos prolongados, el calor excesivo en las piernas que pueden producir mantas eléctricas o braseros y el estreñimiento son algunos de los factores relacionados con nuestros hábitos diarios que pueden desencadenar o agravar la insuficiencia venosa crónica.
Consejos para mejorar la circulación sanguínea en las piernas
Adoptar en el día a día hábitos saludables como los siguientes puede contribuir a lidiar con esta dolencia:
- Evitar permanecer en pie, sin moverse o sentado largos periodos de tiempo. Si fuera inevitable, es necesario cambiar de posición cada cierto tiempo y mover con frecuencia los pies y las piernas. Si es posible, también es recomendable dar breves paseos.
- Elevar las piernas. Para mejorar el funcionamiento de las venas, tras permanecer un tiempo sentado o en pie, es aconsejable tumbarse y subir las extremidades inferiores por encima del nivel del corazón.
- Usar medias terapéuticas. Estas ejercen una presión decreciente en la pierna desde el tobillo hasta la cintura, la ingle o la rodilla, en función de la longitud de la media, facilitando de este modo el retorno de la sangre al corazón. El médico o farmacéutico valorará el grado de compresión y talla más adecuados para cada persona.
- Reactivar la circulación con duchas y masajes. Al finalizar la ducha de cada día, se puede aplicar agua fría en las pantorrillas en sentido ascendente para favorecer el retorno sanguíneo y aliviar la sensación de pesadez. También pueden ser muy beneficiosos los masajes con geles fríos, que deben darse desde el pie a la rodilla, también en sentido ascendente.
- Seguir una dieta equilibrada y baja en sal. Para prevenir factores de riesgo como el sobrepeso y el estreñimiento, es clave una dieta rica en fibra, frutas, verduras y cereales. Igualmente, se ha de eliminar o reducir al mínimo la cantidad de sal en la dieta, para evitar la retención de líquidos.
- Hidratarse correctamente. Para prevenir y aliviar los síntomas, se recomienda beber agua en abundancia -entre uno y medio o dos litros al día-, así como aplicar en la piel cremas o emulsiones específicas que la mantengan elástica.
- Huir del sedentarismo. El ejercicio físico moderado practicado de manera regular es uno de los mejores aliados a la hora de combatir los problemas de circulación. En función de la movilidad, pueden realizarse actividades como andar en bicicleta, bailar, nadar o pasear. Además, y especialmente, si no es posible salir de casa, existe la posibilidad de llevar a cabo en el hogar rutinas de ejercicios específicos.
- Optar por calzado y ropa amplios. Las prendas de ropa muy ajustadas pueden dificultar el retorno venoso desde las piernas al corazón, por lo que es preferible que sean holgadas. Además, se debe usar calzado ancho y cómodo, sin tacón excesivo.
- Evitar las fuentes directas de calor. Por ejemplo, no es recomendable utilizar braseros o mantas eléctricas para calentarse las piernas, tomar el sol en ellas de manera prolongada, depilarse con cera caliente o usar la sauna.
Fuentes:
- Laboratorios Cinfa. Cinfasalud. «Insuficiencia venosa crónica». Autor: Doctor Julio Maset, médico de Cinfa.
- Sociedad Española de Angiología y Cirugíavascular (SEACV).
- Asociación Cuida tus Venas.
- Capítulo Español de Flebología.
- Clínica Universidad de Navarra.

