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Cuidar a un familiar estando lejos físicamente es uno de los mayores desafíos a nivel emocional. La distancia hace que haya que reorganizar la forma de acompañar para estar presente de otras maneras.



El cuidado, cuando no se puede estar presente en el día a día, implica combinar tres pilares:

  1. Presencia emocional. Estar disponible, escuchar, acompañar y mantener el vínculo. Puede hacerse a través de llamadas telefónicas, videollamadas o contacto por mensajes. La tecnología en estos tiempos nos ayuda a estar más cerca.
  2. Organización práctica del cuidado. Coordinar citas, gestionar documentación, supervisar medicación, organizar apoyos en el entorno, revisar necesidades reales.
  3. Crear una red compartida. Nadie puede cuidar solo desde lejos. Implica involucrar a otros familiares, vecinos, profesionales y servicios que puedan actuar en el día a día.


Cuando se cuida desde la distancia suelen aparecer emociones que no siempre se saben manejar, pero que son normales en estos momentos. Algunas de ellas son:

  • Culpabilidad por no estar cerca.
  • Preocupación constante por si ocurre algo.
  • Sensación de tener dos vidas: donde vives y donde está la persona que requiere cuidados.
  • Dudas sobre si lo estás haciendo bien.
  • Impotencia cuando surgen imprevistos.


Mantener la comunicación
Hacer videollamadas, establecer horarios para conversar o enviar mensajes diarios crea tranquilidad tanto para ti como para la persona cuidada, que se siente apoyada. También pueden establecerse pequeños rituales como una llamada de buenas noches o un audio por la mañana. Todo eso sostiene a la vez que ayuda a sentirse más tranquilo a quién está lejos. Pero es importante considerar que, si todo esto agobia y genera una sensación de hipervigilancia, entonces claramente no es el camino. Hay que cuidar y a la vez tratar de cuidarse. Todo en equilibrio. 

Crear un plan de cuidado organizado
Un plan compartido con una red de apoyo en el lugar donde vive la persona cuidada (otros familiares, personas cuidadoras profesionales, vecinos de confianza, servicios de ayuda a domicilio, profesionales sanitarios, voluntariado de acompañamiento…) ayuda a tener la tranquilidad de que está todo ordenado y permite anticiparse y reducir la sensación de caos.

El plan de cuidado podría incluir:

  • Medicación y horarios
  • Citas médicas
  • Contactos importantes
  • Señales de alarma
  • Tareas que asumen otras personas

Pero cuidar no es solo hacer una lista de comprobación de tareas. Cuidar conlleva un aspecto emocional que es fundamental. Por eso, tratar de seguir cultivando y disfrutando del vínculo, siempre que sea posible, es importante: aprovechar las visitas para pasar tiempo juntos, (cocinando, dando un paseo…), escuchar historias… Tu presencia no es solo funcional, también es emocional.

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