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Más paseos por el parque, salidas a la naturaleza, baños en el mar o la piscina… El aumento de las temperaturas típico de la época estival nos permite disfrutar de más actividades al aire libre con nuestros familiares mayores, pero no debemos perder de vista que, en el exterior, también nos exponemos y les exponemos en mayor medida a riesgos como las picaduras de insectos.

Algunas de ellas, como las de los mosquitos, pueden resultar muy molestas y otras, como las de las avispas y medusas, bastante dolorosas. Finalmente, alguna como las de la garrapata, no causa síntomas, pero puede transmitir infecciones potencialmente peligrosas como la enfermedad de Lyme. A continuación, detallamos las características de cada uno de estos tipos de picadura.

“Las picaduras de garrapatas, aunque no es muy frecuente, pueden transmitir infecciones como la enfermedad de Lyme, potencialmente peligrosa si no se trata a tiempo”.


La picadura del mosquito suele provocar inflamación, picor y dolor, reacciones que pueden adquirir mayores dimensiones  si las causan especies más agresivas como el mosquito tigre. En determinadas personas, las picaduras de mosquito, al igual que las de otros insectos, pueden provocar reacciones alérgicas. Podemos prevenirlas tomando precauciones como las siguientes:

  • Aplicarnos repelentes que contengan DEET (dietiltoluamida)en las salidas a la naturaleza.
  • Utilizar ropa que cubra toda la piel, como camisetas de manga larga, pantalones largos y calcetines. Evitaremos las prendas de colores oscuros y brillantes, que atraen a estos insectos. 
  • Una correcta higiene corporal contribuirá a mantenerlos alejados, porque también la sudoración y los olores intensos incitan a los mosquitos a picar. 
  • Por esta misma razón, evitaremos los jabones y perfumes dulces.
  • Evitaremos las salidas del anochecer al amanecer, ya que son las horas en que los mosquitos pican más. 
  • En casa, si tenemos las ventanas abiertas debido al calor, debemos mantener apagadas las luces para evitar que entren y, si es posible, colocar mosquiteras en puertas y ventanas con el mismo fin. 
  • Los ventiladores y el aire acondicionado también ayudan a mantener a los mosquitos alejados.


Una vez que se ha producido la picadura, podemos aliviar el dolor y el picor de nuestro familiar con tratamientos calmantes, cuyo principio activo suele ser el amoniaco: este es capaz de modificar el pH de la piel y, de esta forma, neutralizar la toxina introducida por el insecto.


También es importante tomar precauciones frente a avispas y abejas. Sus picaduras pueden resultar muy dolorosas, ya que inoculan con su aguijón un veneno que produce una reacción local caracterizada por dolor intenso e hinchazón, que suelen ir acompañados de prurito, escozor y enrojecimiento de la zona en torno a una pápula blanca. Estos síntomas suelen tardar tres o cuatro días en desaparecer. 

En caso de que una abeja o avispa pique a nuestro familiar, seguiremos los siguientes pasos: 

  1. Alejaremos a nuestro familiar del lugar, ya que, al picar, estos insectos liberan un tipo de feromona que incita a los otros miembros de su colonia a atacar. 
  2. Lavaremos bien la picadura con agua fría abundante y jabón y aplicaremos un antiséptico ligero. 
  3. Si la picadura fuera de abeja, retiraremos el aguijón con unas pinzas, si este se hubiese quedado en la piel. Las avispas no dejan su aguijón al picar.
  4. También hay que retirar de la zona afectada anillos u otros objetos que puedan comprimirla.
  5. Para mitigar el dolor y la hinchazón, podemos aplicar durante aproximadamente diez minutos un cubito de hielo, envuelto siempre en una tela fina o paño para proteger la piel de la persona que cuidamos, especialmente frágil debido a la edad. 
  6. Si el dolor es muy intenso, podemos darle analgésicos tipo paracetamol… En este caso, puede ser eficaz aplicar una crema que contenga un corticoesteroide (generalmente, hidrocortisona).
  7. Si la picadura es grave debido a su número, extensión o intensidad de la reacción local o localización -por ejemplo, si se encuentra en la cara o el cuello-, acudiremos al médico. Si la persona que cuidamos es alérgica, buscaremos de inmediato asistencia médica llamando al 112, ya que la rapidez en la administración del tratamiento adecuado es clave para que resulte eficaz y si dispone de un autoinyector de adrenalina, lo utilizaremos.


Podemos reducir el riesgo de una picadura si, en las jornadas y momentos al aire libre, al igual que con los mosquitos, evitamos olores y perfumes dulzones y elegimos prendas de vestir que cubran piernas y brazos y que sean de colores neutros -debemos evitar especialmente el amarillo-. 

Asimismo, hemos de tener especial cuidado al comer en el campo o en espacios abiertos, ya que el olor de la comida y las bebidas también atrae a las avispas, sobre todo el de las azucaradas. Por ello, una buena idea es no beber de envases de refrescos o zumos que se hayan quedado abiertos, ya que puede haber dentro uno de estos insectos. Igualmente, hemos de mantenernos lejos de las zonas donde pueda haber restos de comida como los contenedores de basura.

En caso de que se nos acerque una avispa, es muy importante mantener la calma y no tratar de espantarla, ya que el insecto podría confundir los movimientos bruscos con una agresión. Por ello, es mejor mantenerse inmóvil o moverse lentamente hasta que se aleje. 


Por su parte, aunque es poco frecuente, las picaduras de garrapatas pueden constituir un potencial peligro para la salud, ya que pueden transmitir infecciones como la enfermedad de Lyme. Para prevenirlas, resulta clave, en zonas de hierba alta o matorral, llevar ropa que cubra piernas y brazos, así como usar zapatos cerrados e, incluso, introducir la pernera del pantalón por dentro del calcetín.

Es conveniente también aplicarse un repelente que contenga al menos un 20% de DEET -si se aplica sobre la piel- o permetrina -si se aplica sobre la ropa-, al igual que caminar por el centro de los senderos, ya que las garrapatas suelen permanecer entre la maleza o los arbustos, 

Una vez sobre él, estos parásitos buscan los lugares calientes y húmedos de su cuerpo. En humanos, normalmente son zonas de pliegues como las inglés, las nalgas, la parte posterior de las piernas, las axilas, el ombligo, la espalda, los genitales o detrás de las orejas. También pueden picar en el cuero cabelludo. Por eso, al volver a casa tras una excursión o salida al campo, hemos de revisar el cuerpo de nuestro familiar con detenimiento. También revisaremos las prendas que llevaba puestas, y si hemos detectado algún riesgo, .las lavaremos a sesenta grados.

En caso de que se haya producido una picadura, procederemos de la siguiente manera:

  1. Extraeremos la garrapata cuanto antes usando unas pinzas de punta fina y roma para tirar de ella suavemente hacia arriba, y sacarla entera, evitando girarla o aplastarla. 
  2. Lavaremos la zona con agua, jabón y antiséptico.
  3. Introduciremos el parásito en un bote cerrado con papel húmedo, por si posteriormente fuese necesario analizarlo.
  4. No se han de usar remedios o productos caseros, como vaselina, esmalte de uñas o aceite, ni recurrir a fuentes de calor, como cerillas encendidas para intentar separar la garrapata. Estos métodos pueden provocar que el parásito se contraiga e inyecte más sustancia infecciosa en el cuerpo de la persona.

Aunque debemos tener claro que no todas las garrapatas pican al ser humano ni todas transmiten enfermedades, en caso de picadura, es fundamental actuar con celeridad en su extracción, ya que infecciones como la de Lyme solo pueden contraerse si el parásito permanece varias horas adherido a la piel de la persona.

Y si en los siguientes días o semanas aparecen síntomas como dolor, fiebre, rigidez en el cuello, dolor de cabeza o debilidad, es importante buscar atención médica y llevar la garrapata guardada en el recipiente al centro de salud, para que la analicen.


Los baños en el mar de los que podemos disfrutar en verano también pueden traer sorpresas desagradables como las picaduras de las medusas, que provocan dolor y picor intenso, enrojecimiento e inflamación. También producen habones urticariales, que, en los casos más graves, pueden evolucionar a ulceración y necrosis. 

Por eso, si nuestros planes con nuestro familiar incluyen ir a la playa, debemos tomar medidas como no bañarnos cuando avistemos medusas o las autoridades alerten de su presencia en el agua. En este caso, evitaremos igualmente pasear por zonas de la playa o de rompeolas donde podamos salpicarnos, ya que el agua podría arrastrar fragmentos de medusa con células todavía activas.

En caso de picadura, seguiremos estos pasos:

  1. Limpiaremos la zona afectada con agua salada o suero fisiológico, pero nunca con agua dulce, ya que esta podría romper las células urticantes de la medusa, lo que derivaría en una nueva picadura.
  2. Si hubiera algún resto de tentáculo adherido a la piel, lo retiraremos con unas pinzas -nunca con las manos-.
  3. Aplicaremos hielo durante 10 o 15 minutos para aliviar la inflamación y el dolor. Es importante no aplicar el hielo directamente sobre la picadura, sino cubierto con algún paño o toalla.
  4. Es muy importante no frotar la piel ni con toallas ni arena, ya que podrían lastimarla más. 
  5. Si el dolor fuera muy intenso o el estado de nuestro familiar empeorara, sería necesario acudir a un centro médico de inmediato.

Fuentes:

  • Laboratorios Cinfa. Cinfasalud. Mosquitos. Autor: Eduardo González, experto científico de Cinfa.
  • Laboratorios Cinfa. Cinfasalud. Avispas y abejas. Autor: Eduardo González, experto científico de Cinfa.
  • Laboratorios Cinfa. Cinfasalud. Garrapatas. Autor: Eduardo González, experto científico de Cinfa.
  • Laboratorios Cinfa. Cinfasalud. Medusas. Autor: Doctor Manuel Linares, Fundación IO.
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