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¿Cuáles son los problemas de vista asociados a la edad?


Según datos de la Fundación Salud Visual (FUNSAVI), 8 de cada 10 mayores de 60 años tienen problemas visuales u oculares. Las cataratas y la degeneración macular asociada a la edad son las primeras causas de pérdida de visión en mayores de 65 años. 

Las cataratas se producen por una pérdida de transparencia en el cristalino. Tienen tratamiento quirúrgico y es la cirugía que más se hace en el mundo.

La degeneración macular asociada a la edad afecta a la zona central de la retina, provocando la pérdida de visión central. Existen dos formas de enfermedad y, hoy en día, solo la forma húmeda cuenta con tratamiento. Ambas pueden dificultar tareas cotidianas como leer, conducir, ver la televisión o reconocer rostros. 

Además, con la edad también pueden aparecer otros problemas como presbicia, glaucoma o retinopatía diabética, en el caso de personas con diabetes.

¿Qué consecuencias tiene la pérdida de visión para las personas mayores?


La pérdida de visión afecta de forma importante la autonomía y calidad de vida de las personas mayores. Por esta limitación, muchas personas preferirán no salir de sus casas por miedo a perderse o a no reconocer a las personas, con el consiguiente aislamiento social y empeoramiento de su situación cognitiva y física. Existen ciertas adaptaciones y algunos apoyos, que ayudarán a mantener una buena calidad de vida y seguridad en las actividades cotidianas de estas personas. 

Consejos en casos de pérdida de visión en mayores


  • Revisar de forma periódica la visión y las gafas (si las tiene). Es importante no quitarle importancia a la pérdida de visión y revisarla de forma periódica. Hay algunas alteraciones que serán corregibles o tratables y, cuanto antes, mejor.
  • Adaptaciones en el hogar. Es importante que retiremos los muebles del paso para facilitar la movilidad. Además, debemos acostumbrarnos a mantener las puertas y las ventanas o completamente abiertas o completamente cerradas, evitando que queden entornadas. También puede ser útil acercar más la televisión al sofá. Por último, conviene asegurar que las zonas más oscuras se encuentren bien iluminadas.
  • Tecnología accesible. Muchos teléfonos y dispositivos electrónicos tienen una sección de accesibilidad, donde podremos encontrar ayudas para diferentes déficits. En el caso de pérdida de visión, podrá tener lupa o zoom, ajuste de tamaño de letra o contrastes más altos, e incluso dictados por voz de algunos textos. Además, cada vez más productos cuentan con códigos que facilitan la lectura de su información por parte de aplicaciones específicas, lo que facilita su accesibilidad para personas con falta de visión.
  • Seguridad en escaleras. Para facilitar el descenso por las escaleras, puede utilizarse cinta fosforescente en los bordes para que sea más fácil detectar los distintos peldaños. Una técnica que también puede ayudar es aprender a arrastrar ligeramente el pie hasta localizar el inicio del escalón con seguridad.
  • Recursos visuales. Las lupas, tanto analógicas como electrónicas, son una herramienta muy útil para leer. También existen audiolibros y aplicaciones de lectura en voz alta que permiten seguir disfrutando de la lectura sin necesidad de forzar la vista.
  • Apoyos para el día a día. Para identificar las monedas, se puede enseñar a distinguirlas por el tamaño y la forma del canto. En los teléfonos, el número 5 del teclado suele tener una marca táctil que puede servir de referencia para ubicar el resto de los números. También se pueden usar etiquetas táctiles (goma, cinta texturizada), para que sea más fácil reconocer objetos de uso diario, por ejemplo, botes de alimentos que pueden parecerse mucho entre sí.
  • Seguridad en la toma de tratamientos. Es importante la toma correcta de la medicación, por lo que el empleo de pastilleros (que pueden prepararse personalmente o solicitarlos en farmacia) facilita que no haya errores en la toma de medicación. También existen pastilleros con alarma, que avisan cuando hay que tomar la medicación y la dispensan automáticamente.
  • Salidas al exterior. Es preferible que los paseos se hagan por zonas conocidas, donde ya se tengan localizados posibles baches u obstáculos. Esto mejora la orientación y reduce los riesgos. En la medida de lo posible, no debemos limitar las actividades en exteriores conocidos. Es importante fomentar que continúe realizando la compra y haga actividades con otras personas.
  • Acompañamiento respetuoso. Siempre es mejor ofrecer la ayuda antes que imponerla. Preguntar cómo podemos ayudar y respetar la autonomía de las personas es clave para su bienestar emocional.
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