
Cuando la memoria falla: cómo acompañar emocionalmente sin corregir constantemente
Autora: Dra. Rebeca Cáceres
psicóloga sanitaria y psicoterapeuta
“No, eso no pasó así.”
A veces la corrección sale sola. Sin pensarlo. Cuando una persona mayor repite algo varias veces, confunde una fecha o recuerda una situación de forma distinta, es habitual intentar aclararlo o ayudarla a “recordar bien”.
Sin embargo, muchas veces esa corrección genera más malestar que calma. La conversación se tensa, la persona se frustra o se queda callada. Y quien cuida termina sintiéndose agotado, repitiendo una y otra vez las mismas explicaciones.
Cuando hay dificultades de memoria, no siempre es fácil saber cómo acompañar sin entrar en discusiones o correcciones constantes. Y, sin embargo, la forma en que se vive esa conversación puede marcar una gran diferencia emocional.
“Cuando hay dificultades de memoria en la persona cuidada, la forma en la que se vive una conversación puede marcar una gran diferencia emocional”.
Aspectos a evitar: corregir, discutir o infantilizar
Cuando una persona tiene deterioro cognitivo leve, es frecuente que aparezcan confusiones o recuerdos imprecisos. Ante eso, muchas personas cuidadoras intentan corregir automáticamente, desde el deseo de ayudar o aclarar la situación.
Sin embargo, insistir en corregir con frases como “eso no fue así” o “ya te lo he explicado”, suele generar más frustración que bienestar. La persona puede sentirse insegura o incluso avergonzada, especialmente si percibe que está fallando.
En lugar de centrarse en la exactitud de la información, suele ser más útil centrarse en cómo se siente la persona y en mantener una interacción tranquila. No siempre es necesario corregir un error si no tiene consecuencias importantes.
También es fundamental evitar hablarle como si fuera un niño o niña. Aunque existan dificultades cognitivas, la persona sigue necesitando sentirse respetada, escuchada y tenida en cuenta.
Acompañar la conversación sin poner el foco en el fallo ayuda a que el vínculo se mantenga desde la calma y la dignidad.
Acompañar desde la validación emocional
Cuando una persona tiene dificultades de memoria o se siente confundida, lo que más suele necesitar no es una corrección, sino sentirse comprendida. Por eso, muchas veces ayuda más validar la emoción que intentar convencerla de que está equivocada.
Si centramos la conversación en corregir o comprobar, nos estamos olvidando de lo más importante que es acompañar emocionalmente a esa persona desde la calma, la escucha y el respeto. Validar emocionalmente no significa dar la razón en todo, implica escuchar sin interrumpir constantemente, poner palabras a lo que puede estar sintiendo y transmitir cercanía. Frases sencillas como “entiendo que esto te preocupe” o “estoy aquí contigo” pueden aportar mucha más calma que intentar convencerla de que está equivocada.
Cuando la emoción se acompaña desde la tranquilidad y el respeto, la conversación suele volverse más segura y amable para ambos.
Cómo sostener estas conversaciones sin agotarte tú
Acompañar emocionalmente a una persona con dificultades de memoria también puede resultar cansado. Repetir conversaciones, gestionar confusiones o intentar mantener la calma constantemente requiere mucha energía emocional.
Detrás de cada conversación paciente, de cada explicación repetida con calma y de cada gesto de comprensión, hay un esfuerzo emocional que muchas veces pasa desapercibido.
Por eso, también es importante que puedas darte espacios de descanso, hablar de cómo te sientes o apoyarte en otras personas cuando lo necesites. Cuidar el vínculo con la otra persona no debería implicar olvidarte de ti.
Y aunque no siempre sea fácil, acompañar desde el respeto, la validación y la cercanía es una forma de cuidado profundamente valiosa.
