Artrosis: síntomas, tratamiento y cuidados
Autora: Dra. Alicia López de Ocáriz
directora médica de Cinfa
¿Qué es la artrosis y qué la causa?
La artrosis es otra de las enfermedades cuya prevalencia aumenta con la edad -según datos del Hospital Clínic de Barcelona, se estima que hasta el 80 % de los mayores de 75 años presenta alteraciones producidas por esta dolencia en las radiografías-. Por tanto, aunque no siempre produce molestias o síntomas, la posibilidad de que la persona que cuidamos padezca esta enfermedad crónica y degenerativa es alta, sobre todo, si es mujer.
La artrosis se produce cuando el cartílago presente en las articulaciones se desgasta e inflama. En una articulación sana, este cartílago, que se localiza entre los extremos de los huesos que la componen, actúa de almohadilla y, de esta manera, amortigua el roce y choque de los dos huesos. Pero, en caso de artrosis, este cartílago se reblandece y se vuelve, en una primera fase, frágil y quebradizo. Cuando la enfermedad evoluciona, adelgaza hasta llegar a desaparecer, por lo que ya no recubre el hueso que, por tanto, deja de estar protegido.
“Aunque no siempre produce molestias o síntomas, la posibilidad de que las personas mayores convivan con esta enfermedad crónica y degenerativa es alta”.
¿Cuáles son los síntomas de la artrosis en personas mayores?
La artrosis afecta sobre todo a algunos dedos de las manos y a las articulaciones que soportan mayor peso y realizan mayor esfuerzo como caderas, rodillas, hombros y las localizadas en las regiones cervical y lumbar de la columna. Su principal síntoma suele ser un dolor que empeora a lo largo del día y cuando la articulación se somete a esfuerzos, pero que mejora con el descanso.
Además, nuestro familiar puede sentir rigidez en la articulación tras periodos de reposo, tan severa en ocasiones que puede llegar a limitarle la movilidad. Por ejemplo, podría llegar a suceder que no sea capaz de levantarse de la silla o de subir escaleras. En fases avanzadas, también puede sentir crujidos en la articulación afectada, que puede agrandarse y ensancharse debido al crecimiento de los huesos. En el caso de que la artrosis afecte a las rodillas y nudillos de la mano, los huesos de estas zonas pueden incluso llegar a desalinearse. Además, la articulación puede hincharse y los músculos próximos a ella, atrofiarse.
¿Cómo se trata la artrosis en adultos mayores?
Hoy en día, la artrosis no tiene cura, ya que, como se comentaba al inicio, se trata de una enfermedad crónica. Pero sí podemos intentar que la persona que cuidamos sienta menos dolor y que, dentro de lo posible, mantenga la movilidad y funcionalidad de sus articulaciones, de manera que no pierda autonomía.
Para lograrlo, podemos ayudar a nuestro familiar a realizar diariamente ejercicios específicos para la articulación afectada con el fin de mejorar su movilidad y potenciar la musculatura. Dentro de sus posibilidades, también está recomendada la práctica regular de actividades aeróbicas como pasear, andar en bicicleta o nadar.
Igualmente, la aplicación de frío y calor puede ayudar a aliviar los síntomas, así como el uso de férulas o sistemas ortopédicos que reduzcan la sobrecarga. En caso de sobrepeso u obesidad, también contribuiría a ello que nuestro familiar pierda peso.
Todo ello, de forma paralela al tratamiento farmacológico o quirúrgico que pueda recomendar el médico, en función de cada caso y de las características de cada persona.
¿Qué hacer para que no avance la artrosis?
Además del tratamiento pautado por el médico y de las recomendaciones anteriores, existen pautas relacionadas con el estilo de vida que pueden ayudarnos a frenar el avance de la artrosis. Entre ellas, se encuentran las siguientes:
- Evitar sobrecargar de las articulaciones afectadas. Es decir, es conveniente que nuestro familiar no realice movimientos repetitivos con ellas y que, en caso de que la artrosis afecte a sus caderas o rodillas, use bastón y otras ayudas a la marcha y evite los terrenos irregulares. Tampoco ha de levantar pesos excesivos.
- Cuidar la postura. Debemos cuidar el estado de los sillones o sofás de casa para evitar que estén hundidos, usar asientos o sillas con el respaldo recto y un colchón suficientemente duro. Si la artrosis afecta a los miembros inferiores, debe evitarse permanecer mucho tiempo de pie.
- Dejar los tacones en el armario. Sobre todo, en caso de artrosis lumbar, cadera o rodillas, el calzado ha de ser plano o con un tacón muy ligero y de suela gruesa. Pueden ayudar también a mantener a raya este tipo de artrosis las plantillas o taloneras de silicona.
- Vigilar el sobrepeso y comer de forma saludable. Como se indicaba antes, debe evitarse el exceso de peso, especialmente si la artrosis afecta a la rodilla, la cadera o la región lumbar. El médico o nutricionista nos recomendará la mejor dieta para nuestro familiar, aunque siempre es recomendable comer de manera variada y equilibrada, sin abusar de grasas y azúcares, e ingerir frutas y verduras en abundancia para asegurar el suficiente aporte de vitaminas –sobre todo la C, que ayuda al desarrollo del cartílago- y fibra.
- Practicar actividad física de manera regular. Caminar, usar la bicicleta estática o nadar contribuyen, tanto a aumentar el gasto calórico -y, por tanto, a controlar el peso-, como a proteger las articulaciones y suavizar los síntomas de la artrosis. En general, y en la medida de lo posible, es recomendable llevar un estilo de vida activo y evitar el sedentarismo.
- Realizar ejercicios específicos para cada articulación. Podemos pedir al médico o reumatólogo de la persona que cuidamos un programa personalizado de ejercicios, adaptados a su tipo de artrosis y síntomas. Dedicaremos todos los días unos minutos a ayudar a nuestro familiar a llevarlos a cabo, incluso aunque mejoren los síntomas.
- Cuando aumente el dolor, descansar. En los momentos de más dolor, el reposo relativo puede ayudar a mitigarlo. También es beneficioso introducir pausas a lo largo de la jornada.
- Aplicar frío y/o calor. Cubrir la articulación afectada con una manta eléctrica o una bolsa de agua caliente puede contribuir a reducir el dolor y a relajar la musculatura adyacente. En caso de que se produzca un brote inflamatorio, deberemos aplicar sobre ella hielo -siempre envuelto en un trapo o toalla- o paños fríos.
Fuentes:
- Laboratorios Cinfa. Cinfasalud. “Artrosis”. Autor: Doctor Julio Maset, médico de Cinfa.
- Sociedad Española de Reumatología (SER).
- Hospital Clínic De Barcelona. Guía interactiva para pacientes con enfermedades de larga duración. “La artrosis y la artritis”. R. Sanmartí, J. Cañete.
- Organización Médica Colegial de España (OMC).
- Ministerio de Sanidad. “Guía de Buena Práctica Clínica en Artrosis”. Dr. Sergio Giménez Basallote. Dr. Francisco J. Pulido Morillo. Dr. Juan Antonio Trigueros Carrero. International Marketing & Communication, S.A. (IM&C).
- Sistema Nacional de Salud. El médico. “Actualización en artrosis”. Miguel Bernard Pineda. Grupo Saned.
- Lliga Reumatològica Catalana. Blog www.laartrosis.com.

