¿Cómo es la piel y sus distintas partes?
La piel, el órgano más extenso de nuestro cuerpo, desempeña funciones clave para nuestra salud, como actuar como barrera frente a los gérmenes, los productos químicos nocivos, el calor, el frío y las radiaciones solares. También contribuye a regular nuestra temperatura corporal y nos ayuda al correcto equilibrio hídrico y salino del cuerpo. Y, por supuesto, se trata del órgano que nos permite percibir el tacto, el dolor, la temperatura y la presión y que, por tanto, nos conecta con el entorno.
Todo ello lo consigue gracias a las tres capas que la componen: la más externa es la epidermis, que es la que nos protege de los agentes ambientales, las toxinas, los microorganismos y la pérdida de fluidos; la dermis, diez veces más gruesa, es la que sostiene la piel y es responsable de su elasticidad y firmeza; y por último, la hipodermis, la más interna de las tres, contiene los adipocitos, unas células de grasa que absorben los impactos, almacenan nutrientes y aíslan al cuerpo del calor y el frío.
¿Cuáles son los problemas de la piel en las personas mayores?
Con el paso de los años, la piel pierde densidad, cohesión y sus células empiezan a funcionar de manera más deficiente. Todo ello se traduce en una piel más amarillenta, áspera, fina y frágil, que también pierde elasticidad y turgencia, por lo que aparecen las arrugas. También pueden presentarse lesiones como las queratosis seborreicas o actínicas. Igualmente, se producen cambios en su capacidad natural de hidratación, lo que se traduce en una mayor sequedad -la piel se descama con facilidad-.
Por otra parte, la piel envejecida tarda más tiempo en repararse a sí misma, por lo que para sanar una herida o lesión puede requerir hasta cuatro veces más tiempo que una piel joven. También los vasos sanguíneos son más frágiles, por lo que se pueden quebrar fácilmente y causar diferentes lesiones en las personas de edad avanzada.
Asimismo, descienden el nivel de acidez y la producción de glándulas sudoríparas, lo que disminuye la eficacia de la piel para inhibir la proliferación de las bacterias y, por tanto, de protegernos de infecciones cutáneas.
¿Cómo cuidar la piel de un anciano?
Es fundamental que, al envejecer, multipliquemos nuestros esfuerzos por cuidar nuestra piel y la de nuestros mayores. En este sentido, la limpieza y la hidratación constituyen los dos pilares a la hora de preservar la salud de la piel madura o envejecida, ya que ambas líneas de cuidado permitirán reponer la protección cutánea; sobre todo, en aquellas zonas que están en constante contacto con humedad como la genital y la perianal, especialmente, en caso de que nuestro familiar use absorbentes o pañales.
El objetivo de la limpieza es eliminar los desechos y los microorganismos de la superficie de la piel. Cuando lavemos a la persona que cuidamos, debemos usar jabones de PH neutro y aclarar siempre con agua, intentando reducir al mínimo la presión y fricción sobre la piel. Tampoco hemos de frotar al secar; en su lugar, lo haremos a toques.
El secado, además de cuidadoso, debe ser minucioso. En este momento, debemos prestar especial atención a los pliegues de la piel con el fin de evitar que quede humedad, lo que podría favorecer las infecciones por hongos o bacterias. Las zonas de mayor riesgo, y por lo tanto en las que más hay que incidir, son las que se localizan entre los dedos de los pies y de las manos, detrás de las orejas, en el cuello, en las axilas, en las ingles y bajo las mamas, la barriga o el prepucio.
“La limpieza y la hidratación constituyen los dos pilares para para preservar la salud de la piel madura o envejecida”.
Como comentábamos, también la hidratación es fundamental para las pieles de nuestros mayores: clave para la salud y elasticidad de la piel, contribuye a reparar o aumentar la barrera de la piel y, por tanto, a reducir la pérdida de agua y restaurar la estructura celular. Cuando hidratemos los pliegues, nos aseguraremos de que la piel absorbe por completo la crema o emulsión que utilicemos.
Comprobaremos con regularidad también que la ropa de cama esté seca y sin arrugas y, en momentos de exceso de humedad, cambiaremos de ropa a nuestro familiar. En el caso de que use absorbentes, como se explica en el tema “Incontinencia urinaria en ancianos: cómo elegir el absorbente y qué errores evitar”, en cada cambio de pañal, hay que lavar el área con jabón neutro, aclarar y secar minuciosamente. Luego, se deben aplicar cremas barrera en la zona, para que protejan esa piel.
En caso de existencia o de riesgo de aparición de las úlceras por presión, también conocidas como escaras, seguiremos las recomendaciones que figuran en el tema “Cómo prevenir las escaras en personas mayores”.
¿Qué se recomienda a las pieles envejecidas?
Por último, no podemos olvidarnos de dos recomendaciones que contribuyen, a cualquier edad, a la salud de la piel. La primera de ellas es beber agua en abundancia, lo que la mantendrá hidratada y ayudará a eliminar toxinas. Lo más conveniente es ingerir líquidos regularmente y sin esperar a tener sed, aunque, en el caso de la persona que cuidamos, deberemos tener siempre en cuenta las posibles restricciones que el médico le haya señalado respecto a la ingesta del líquido.
En segundo lugar, cuando salgamos al exterior, debemos aplicar a nuestro familiar fotoprotectores de alta graduación para evitar quemaduras y otros efectos negativos de las radiaciones, así como protegerle con gafas de sol, gorros y sombreros.
Fuentes:
- Comunidad de Madrid. Hospital Fuente del Hierro. Escuela de Cuidadores. Vídeo Cuidados de la piel. Rosa Mª Bonilla Sánchez
- Cruz Roja. “Guía básica para cuidadores”. Madrid.
- Laboratorios Cinfa. Cinfasalud. “Cuidado de la piel”. Autora: Maialen Elizari, experta científica de Cinfa.
- Laboratorios Cinfa. Cinfasalud. “Envejecimiento saludable”. Doctor Julio Maset, médico de Cinfa.
- Organización Mundial de la Salud (OMS). “Plan para la Década del Envejecimiento Saludable 2020-2030” y “Primer informe de progreso sobre el proceso para organizar la Década del Envejecimiento Saludable (2020‒2030)”.
- Confederación Española de Organizaciones de Mayores (CEOMA). “Manifiesto para impulsar el envejecimiento saludable en España” y “30 instituciones se adhieren al Manifiesto impulsado por CEOMA para promover el envejecimiento saludable en España”.
- Gobierno Vasco. Departamento de salud. “Guía para el envejecimiento saludable”. Aitziber Benito y Beatriz Nuin (Dirección de Salud Pública del Gobierno Vasco. Área de Promoción de la Salud).
- Familydoctor.org. “Hábitos saludables a partir de los 60 años de edad”.
- CinfaSalud. “Cómo cuidar nuestra salud”. Autor: Eduardo González, experto científico de Cinfa.
- Nota de prensa CinfaSalud. “Diez hábitos de autocuidado de la salud que trajo la pandemia y han llegado para quedarse”.

