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En la imagen, una mujer y un hombre mayor, apoyados sobre una mesa, sonríen con los ojos cerrados y un gesto de tranquilidad y serenidad. El mindfulness ayuda a conectar con uno mismo y a vivir el día a día de una manera serena y presente.

Autora: Naiara Ruz

terapeuta especialista en musicoterapia y mindfulness

Beneficios del mindfulness para las personas mayores

Autora: Naiara Ruz

terapeuta especialista en musicoterapia y mindfulness


A medida que pasan los años, muchas personas se enfrentan a cambios importantes: el cuerpo ya no responde de igual manera, aparecen ciertas dolencias, los ritmos de vida se ralentizan, y a veces la soledad o las pérdidas generan tristeza o ansiedad.

Sin embargo, también es una etapa rica en sabiduría, reflexión y posibilidad de conexión interior y aquí es donde el mindfulness puede convertirse en un gran aliado. Y es que la práctica de mindfulness se traduce en una mayor presencia y en la capacidad de desarrollar la atención plena para sacar el mayor provecho a cada instante de nuestra vida, momento a momento, con amabilidad y sin juzgar. Por esta razón, animar a nuestro familiar mayor a practicarlo o buscar momentos compartidos para hacer algunos ejercicios juntos puede aportar múltiples beneficios.

«En personas mayores, el mindfulness puede ayudar a mejorar el bienestar emocional, a fomentar la conexión con uno mismo y el entorno y a mantener ciertas aptitudes y habilidades».


  • Mejora del bienestar emocional. El mindfulness ayuda a calmar la mente. Al enfocarse en el presente, se reduce la rumiación mental —esos pensamientos repetitivos sobre lo que ya pasó o lo que podría pasar— y esto puede ayudar a disminuir la ansiedad, la tristeza y el insomnio, y aumentar la sensación de paz.
  • Manejo del dolor. Muchas personas mayores conviven con molestias físicas o enfermedades crónicas. Aunque el Mindfulness no elimina el dolor, puede ayudar a relacionarse con él de una forma más amable, con menos resistencia. Y esto, paradójicamente, puede disminuir el sufrimiento.
  • Más conexión con la vida diaria. Practicar la atención plena no requiere nada especial. Se puede hacer mientras se toma un café, se camina, se conversa con un nieto o se escucha música. Es una forma de volver a encontrar belleza en lo cotidiano.
  • Mejora de la memoria y la concentración. Diversos estudios han mostrado que el entrenamiento en mindfulness puede ayudar a mantener la atención y la memoria en edades avanzadas, lo cual favorece la autonomía y la autoestima.
  • Fomenta la aceptación y la resiliencia. La vejez trae consigo muchos cambios y no todos son fáciles. El mindfulness enseña a aceptar lo que no podemos cambiar, con una actitud de apertura y compasión hacia uno mismo.

Porque nunca es tarde para cuidarse por dentro y descubrir que el momento presente tiene mucho que ofrecer. Puedes encontrar algunos ejemplos de ejercicios para comenzar a practicar mindfulness aquí.


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