Recomendaciones para tomar bien la medicación
¿Qué entendemos por una correcta toma de la medicación?
Una correcta toma de la medicación significa que la persona tome cada medicamento que le hayan recetado:
- en la dosis recomendada,
- durante el tiempo establecido, sin interrumpir el tratamiento antes de lo que le haya prescrito su médico ni prolongándolo más, y
- de la forma (hora del día, con o sin comidas, etc.) que le haya señalado su médico y/o farmacéutico.
¿Cuáles son los principales errores a la hora de tomar la medicación?
- No seguir el horario en el que hay que tomar cada dosis.
- Olvidar alguna dosis.
- No completar la duración de un tratamiento porque creemos que ya nos sentimos mejor.
- Alargar la duración de un tratamiento porque pensamos que esto va a ser beneficioso.
- Olvidarnos de los medicamentos cuando vamos de viaje.
- Dejar de tomar una medicación crónica para que nuestro organismo ‘descanse’.
- No seguir las recomendaciones de la ingesta del fármaco en relación con las comidas.
- Confundir los medicamentos por su apariencia o nombre.
- Tomar medicamentos no prescritos, de familiares o conocidos, por pensar que los efectos van a ser los mismos en diferentes personas.
- No dar al médico una información correcta sobre los síntomas o los medicamentos que tomamos, o dejar de proporcionarle datos. Esto es muy habitual entre las personas mayores que llegan a tomar dos o tres medicamentos con nombres diferentes para el mismo problema.
¿Es peligroso no tomar adecuadamente los medicamentos?
No seguir las indicaciones de un tratamiento farmacológico puede provocar que la enfermedad se descompense, que aparezcan complicaciones graves y que aumente el riesgo de tener que ir al hospital. Una correcta toma de tratamiento permitirá mantener las enfermedades controladas, mejorando así la calidad de vida y la autonomía.
¿Qué debemos hacer si nos hemos olvidado administrar a la persona que cuidamos uno de los tratamientos o nos hemos saltado una toma completa?
Hay tratamientos en los que se puede recomendar tomar la dosis olvidada un poco más tarde, pero hay otros en los que hacer esto puede resultar perjudicial. Por ello, lo primero será buscar esa información en el prospecto del medicamento y, si no la encontramos, consultarlo en la farmacia o la consulta médica.
¿Necesita algún protector para el estómago si toma muchos medicamentos?
No todos los fármacos son perjudiciales para el estómago. Los “protectores de estómago” pueden tener también efectos secundarios, por lo que sólo estarán indicados en determinadas situaciones (enfermedades específicas o con algunos tratamientos especialmente dañinos para el estómago). Consultaremos con el médico o farmacéutico antes de comenzar a administrarlo a la persona que cuidamos.
Consejos a la hora de tomar bien la medicación
- Identificación correcta. En ocasiones, la forma de las pastillas es muy similar entre sí, por lo que es fundamental identificar correctamente cada tratamiento. Se pueden etiquetar las cajas con letras más grandes y con colores que faciliten su identificación. En la medida de lo posible, debemos evitar sacar los tratamientos de su envase original, donde podremos identificar su nombre y la fecha de caducidad (salvo cuando sea para incluirlos en los pastilleros, donde ya los tendremos organizadas y no habrá riesgo de confusión).
- Preparar pastilleros semanales. Utilizar este tipo de herramientas ayuda a evitar olvidos y duplicidades en la toma de tratamiento. Los pastilleros podemos prepararlos en casa o bien solicitarlos en nuestra farmacia de confianza. También existen dispensadores automáticos de tratamiento. Como alternativa, se pueden preparar calendarios semanales en los que se tachen las tomas una vez realizadas.
- Alarmas. Existen dispositivos especializados en generar recordatorios visuales y sonoros en el momento de tomar el tratamiento. También se pueden usar las alarmas del móvil.
- Momento de tomar el tratamiento. Es importante consultar con nuestro médico o farmacéutico en qué momento del día es mejor tomar los medicamentos, ya que algunos habrá que tomarlos en ayunas, y otros será mejor tomarlos con las comidas.
También debemos consultar qué alimentos pueden interferir con la correcta absorción de los tratamientos. Por ejemplo, los lácteos, el pomelo, el alcohol o los vegetales de hoja verde pueden interferir con algunos tratamientos frecuentemente usados.
Algunas dudas puntuales se pueden consultar en el prospecto de cada medicamento. - Adaptaciones si existen alteraciones conductuales. Es importante intentar crear rutinas (por ejemplo, toma del tratamiento durante cada comida), de manera que el tratamiento no se perciba como una interrupción en su vida diaria. Además, también debemos evitar que la toma de tratamiento se convierta en una fuente de tensión o presión, ya que esto puede aumentar la resistencia y favorecer que la persona se niegue a tomar los medicamentos.
- Adaptaciones si existen dificultades para tragar. En ocasiones, existen diferentes formas de presentación de algunos fármacos (jarabe, gotas, comprimidos dispersables). En caso de que tengamos que emplear espesantes, también debemos preguntar a nuestro profesional sanitario de referencia si los fármacos que debemos tomar pueden o no disolverse en los espesantes. Por último, no todos los comprimidos se pueden romper/machacar, ya que muchos de ellos tienen una película protectora necesaria para que se absorban de manera correcta. Siempre debemos buscar está información en el prospecto y, si no figura, preguntar al médico o farmacéutico cómo es mejor adaptar cada tratamiento.
- Revisiones periódicas. Independientemente del número de fármacos que tome la persona a la que cuidamos, es importante realizar revisiones regulares de cada tratamiento con su médico. En algunas ocasiones, ciertos fármacos pueden dejar de ser necesarios, en otras, será preciso ajustar su dosis y, en algunos casos, incluso, habrá que incorporar nuevos tratamientos.
- Mala tolerancia. Especialmente con el comienzo o finalización de un fármaco, pueden aparecer efectos adversos. Es importante estar atento y consultar con un profesional sanitario si esto se sospecha, para no dejar de tomar tratamientos que pueden ser necesarios para un correcto control de la salud.
Hay que recordar que los efectos adversos de los fármacos pueden aparecer incluso si llevamos mucho tiempo tomándolos. - Control sobre tratamientos “a demanda”. Algunos tratamientos, como analgésicos, ansiolíticos, laxantes o tratamientos inhalados, son frecuentemente pautados “a demanda”. Es importante controlar la cantidad que se toma de estos tratamientos para evitar el abuso de algunos de ellos y para ajustar el resto del tratamiento en caso de ser necesario.

